La realidad es que AMLO se encuentra en una jaula que tampoco le permite gobernar de forma debida ni autónomamente
Daniel González
En la entrega anterior concluimos que el actual Presidente de México no es un demócrata genuino, sino más bien un ajolote cultural. Pero para ser justos, además de los rasgos personales del actual Presidente de la República, debemos señalar que hay dificultades ajenas a su voluntad. La realidad es que se encuentra en una jaula que tampoco le permite gobernar de forma debida ni autónomamente. Para empezar recibió un país en ruinas. Y si no lo expresa de esa manera es porque, indebidamente, ha decidido manejar un discurso esperanzador para las masas.
Todos los partidos que nos han gobernado se han dedicado a robar y a entregar todos los recursos nacionales sin ningún escrúpulo más que el cuidado de las ambiciones personales. El salvajismo económico de los últimos cuarenta años erosionó todas nuestras riquezas y las cambio por cajas de cereal. Piénsese en las condiciones de Pemex en 1980 y en las condiciones en que las recibe este gobierno. Piénsese en nuestro sistema bancario que no sirve para nada más que para expoliar a la población. Y, muy vinculado a ello, recuérdese la deuda prácticamente eterna del Fobaproa. Piénsese también en el chachareo para los cuates de todos los sectores y las empresas más productivos del Estado, que comenzó con Salinas y continuó hasta Peña. Piénsese en las amplias zonas del país donde se enseñorea el crimen organizado en connivencia con las autoridades y las trasnacionales que compran todo lo robado.
Para muestras piense en Tamaulipas, Michoacán y Guerrero. Téngase en cuenta que los medios de comunicación, incluyendo las redes sociales, se encuentran en manos de una clase empresarial que manipula la opinión pública a su antojo y guiada solo por sus propios intereses. Considérese que los beneficiados del sistema neoliberal, siendo muy poderosos, se oponen a las políticas que atentan contra sus intereses. Téngase en cuenta el monto de la deuda pública y el costo anual de la misma; su pago implica que queda muy poco para cubrir cualquier otra necesidad. Revísense las condiciones en que el actual gobierno recibió el sistema de seguridad social y salud. Tómese en cuenta que, dada la crisis económica mundial y particularmente el valor actual del petróleo, los recursos económicos que tiene este gobierno son muy limitados. Y el listado puede continuar por varias páginas.
Pero la mayor cantidad de barrotes de la jaula provienen de nuestra circunstancia geográfica; de nuestra vecindad con los Estados Unidos. Es comprensible que la máxima potencia mundial de los últimos años nos haya sometido plenamente. Siendo su vecino pobre, impuso una forma de pensar la economía y la política a casi toda nuestra clase dirigente.
A los funcionarios que no adoctrino adecuada o suficientemente, los compró cambiándoles oro por cuentas de vidrio. Impuso las condiciones del juego sencillamente porque era inmensamente más fuerte y astuto que nosotros. Y hoy que el juego de la globalización económica se ha agotado, incluso para quienes lo inventaron y lo impusieron porque así les convenía, gran parte de nuestra clase política sigue creyendo los dogmas de una religión que ya no sostienen ni sus líderes.
Hasta los Estados Unidos e Inglaterra han declarado muerto el modelo del neoliberalismo y se manifiestan, con actos y discurso, a favor del nacionalismo proteccionista. Y no se diga Rusia y China que, con visiones nacionalistas, juegan a la conformación de regiones en las que cada potencia ejerza su hegemonía. Hoy se observan claramente tres polos pero para nosotros la jaula geoeconómica y geopolítica es prácticamente la misma; el régimen neoliberal nos hizo tan dependientes de los Estados Unidos que, en nuestras condiciones actuales de total debilidad, resulta prácticamente imposible escapar de la voluntad del régimen gringo. El análisis de la historia y de todos los tratados México-EEUU develan cuan sometidos estamos.
Así que, para ser justos, debemos reconocer que el Pejelote no se encuentra en su situación de híbrido congelado en su evolución hacia la democracia solo por su propia cultura, sino que se encuentra en una jaula geopolítica dentro de la cual no hay mucho margen de maniobra.