En temas de colaboración, vemos como el poder legislativo, y ahora el judicial, están perfectamente coordinados con los intereses presidenciales.
Hugo Lora
“Organización o conjunto de organizaciones que establecen acuerdos de autoprotección, colaboración y reparto de territorios (plazas) para llevar a cabo sus actividades criminales…”
Si relacionáramos la definición anterior con el ámbito político actual en nuestro país sería muy fácil nombrar al partido que le aplica, no hace falta nombrarlo. Empezando por la autoprotección, hemos visto como, a pesar de las pruebas, se ha escudado a los más allegados al poder ejecutivo: Manuel Bartlett, Pío López Obrador, Ana Gabriela Guevara, Irma Eréndira Sandoval, entre otros.
En temas de colaboración, vemos como el poder legislativo, y ahora el judicial, están perfectamente coordinados con los intereses presidenciales. Por parte del Congreso de la Unión ejemplos sobran: reformas como las hechas a la Ley de la Industria Eléctrica, a la Ley de Hidrocarburos y a la Ley Federal de Telecomunicaciones, por mencionar las que han sucedido en las últimas dos semanas. Y por parte del Judicial, lo sucedido la semana pasada con respecto a la ampliación del periodo del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los miembros del Consejo de la Judicatura Federal.
Por último, en reparto de territorios se ha buscado que los gobernadores de este partido sean serviles ante el presidente y despiadados con su población. Actualmente vemos perfiles como Jaime Bonilla, Miguel Barbosa, Cuitláhuac García y Cuauhtémoc Blanco. Se pretendían promover candidaturas como las de Félix Salgado Macedonio y Pablo Amílcar. Y tenemos candidatos de la talla de David Monreal y Layda Sansores.
Parece ser que este Cartel llamado MORENA busca mantener y aumentar su poder en las próximas elecciones con técnicas tan viles como el uso electoral de la vacuna contra el COVID y la manipulación de apoyos sociales. Los únicos que podemos lograr que esta organización sea más débil cada día somos nosotros, los ciudadanos. No tomemos a la ligera la decisión que se nos viene de frente este 6 de junio, pues en esta nos jugamos el funcionar democrático sano de nuestro país por los próximos 20 años.