Desde el siglo pasado el mundo es una montaña rusa. La movilidad y las comunicaciones en tiempo real permitieron el rápido flujo de bienes y males: las innovaciones, mercancías, servicios, la información, pero también la desinformación y las pandemias, como el sida. El siglo XXI arrancó en la misma guisa pero más acelerado. El ataque a las torres gemelas en el 2001 cambió al mundo en unas horas y la histeria, la violencia, el encono internacional y la desconfianza se dispararon. En este siglo, la consolidación del Internet, con el aumento de su velocidad de transmisión, permitieron el ágil tráfico de contenidos no sólo escritos, sino también audiovisuales de alta definición, cimbrando hasta los huesos a los medios de comunicación tradicionales y eliminando una serie de oficios y giros de negocio cuyos servicios ya no son requeridos por encontrarse fácil y hasta gratuitamente en la red. Los empleos, por esta y otra razones, son cada vez más fugaces. Indudablemente, la vida digital trajo amenazas y oportunidades.
Por lo pronto en Querétaro recibimos el 2022 con dos nuevas disposiciones: el reemplacamiento vehicular y la separación de la basura, ambas obligatorias y que claramente están encaminadas al control y al orden común, aunque es entendible que no todos las reciban sin chistar, sobre todo si representan un desembolso extra, como es la primera de ellas. No pude evitar transportarme a los años 70s en el entonces llamado Distrito Federal y el Edomex, en los que el reemplacamiento se realizaba ¡cada año!, junto con la consabida tenencia y cambio de tarjeta de circulación. Eso sí era una pesadilla.
Por el lado de las oportunidades, se esperan interesantes flujos de inversión productiva en la entidad de alrededor de 80 mil millones de pesos, según anunció la Secretaría de Desarrollo Sustentable la que, de concretarse, será una significativa recuperación de lo afectado en los dos años previos por la pandemia.
La tendencia ya está puesta, la pregunta es: ¿estamos preparados para reinventarnos con mayor frecuencia en un entorno de cambios más acelerados? Abroche su cinturón. Esto va a estar agitado.
Las tradiciones
Como seres afectivos y sociales que somos, las costumbres y las tradiciones forman parte de nuestras vidas porque de alguna forma satisfacen nuestra necesidad de pertenencia a un grupo social o núcleo familiar. Tener un apellido, portar un gafete o un uniforme nos proporciona alguna sensación de seguridad, de que no estamos solos. Es esa fragilidad la que nos mueve a aglutinarnos en proyectos de vida, de trabajo o de protección contra las amenazas externas, y en ese afán, los humanos realizan obras y acciones magnificentes de enorme trascendencia y permanencia en el tiempo, pero también alguna que otra locura para ser aceptado en algún grupo ajeno, como en mis tiempos comenzar a consumir alcohol y tabaco para ser aceptado por el grupito de los pesados de la colonia.
Aunque la mayor parte de las fechas que celebramos están sacadas de la manga o sólo parcialmente fundamentadas (Jesús de Nazaret no nació el 24 de Diciembre ni se partió ninguna rosca con muñequito cuando los Magos de Oriente le cayeron a adorarlo, etc., etc.), las tradiciones dan pie a la convivencia humana, tan echada de menos durante estos dos últimos años a causa de la pandemia. Sigamos celebrando fechas y tradiciones, pero más que nada, celebremos la vida sin olvidar que, antes que nada, somos terrícolas de la especie humana que compartimos el mismo genoma, independientemente de la región en la que nos tocó encarnar, continuando, por supuesto, con las medidas de protección sanitaria que ya conocemos. Por lo pronto, ya me fleté con los tamales del 2 de febrero, para variar. Rara vez me gano una rifa, pero el muñeco de la rosca me persigue sin piedad como el Chucky.
Cuestión de tiempo
En esta vida todo es cuestión de tiempo y normalmente acaba concediendo la razón. Aunque al parecer los mexicanos sólo lo tomamos como una frase emotiva y poética, y no importa cuantas veces la vida se encargue en repetirnos la lección, nada que entendemos. Por ejemplo: es sabido, comprobado y hasta sufrido que el mes de diciembre es una especie de lobo disfrazado de cordero. Todos andamos en el jelengue de los buenos deseos, del “peace & love”, los buenos propósitos, de perdonar al prójimo (no importa que sea político), pero nos hacemos ojo de hormiga ante la aplastante realidad que nos abraza como lava caliente desde el día uno de enero. A ver, ¿quién no sabe que en enero y febrero se paga el predial? ¿Quién no sabe de la famosa cuesta de enero? ¿Quién no sabe que estamos en pandemia y cruzando una crisis que va para largo? ¿De los gasolinazos, que aumentan hasta la presión arterial? Y así, un sin fin de preguntas que más bien son situaciones que ya debíamos haber entendido, para no andar como gallinas descabezadas, porque todo nuestro raquítico sueldo y aguinaldo se nos fue en viajes, regalos, bebidas etílicas y desbordantes carbohidratos.
En cuanto estamos instalados en los primeros días del año, es cuando el tiempo, que ya recorrió 365 días bajo un tic tac imparable, nos ve con cara de ¡ternuritas! y cual “diablillo de Derbéz” con risa chillona nos pregunta: ¿ahorraste alguito?, Y ¡zaz!, aprieta el botón rojo haciéndonos caer como “Condorito”. Es ahí cuando nos caracterizamos de Libertad Lamarque: lloramos, nos victimizamos y le echamos la culpa a los conservadores (de alimentos) de nuestra desgracia financiera.
Y no se descarta que el “CDOF” (Covid, Delta, Omicron y Flurona), junto a los que “dirigen” al mundo y a este país, nos traigan como perros a periodicazos. Pero por favor, asumamos lo nuestro, seamos conscientes de que culturalmente no nos caracterizamos por ser responsables de lo que nos pasa y evitar tropezarnos de nuevo con la misma piedra. Espero de corazón que este 2022 nos permita entender que es tiempo de tomar decisiones pensantes para conducir, con más inteligencia, por lo menos en nuestra vida. Y hablando de conducir, le dejo, porque no llego a tiempo y me cierran el Monte de Piedad.
Le esperamos hoy a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita aquí el próximo jueves…para echarnos otro caldito.