¿Recuerdan al inicio del sexenio de AMLO que el propio presidente habló de la F1 como un deporte fifí y Claudia Sheinbaum dijo que no apoyarían ese evento?
Enrique Álvarez
El ‘sportwashing’ es la práctica de una persona, organización o Gobierno que utiliza un deporte de prestigio para mejorar su reputación o imagen pública mediante la celebración o patrocinio de un evento deportivo. Aquí algunos ejemplos:
ARABIA SAUDITA
Amnistía Internacional ha señalado duramente a Arabia Saudita por discriminación sexual, violación a los derechos humanos y a la libertad de expresión. Buscando cambiar la percepción mundial, los árabes han invertido en el deporte con eventos como la Supercopa Italiana y Española, Box, F1 y recientemente la compra del equipo inglés Newcastle.
Ante eso, las notas periodísticas arrojan noticias turísticas, de espectáculos, deportes y cambian la percepción para quien desea viajar, invertir o simplemente aprender de su cultura.
MÉXICO
En México, también es una práctica común. ¿Recuerdan al inicio del sexenio de AMLO que el propio presidente habló de la F1 como un deporte fifí y Claudia Sheinbaum dijo que no apoyarían ese evento?
Más rápido cayó el hablador que el cojo y el evento fue apoyado e incluso vimos a Sheinbaum en una selfi con ‘Checo’ Pérez. ¿Por qué es importante la F1 para México? Porque lleva tres años siendo el mejor evento de la F1 y le da a México un posicionamiento inigualable como marca.
QUERÉTARO
Querétaro no era sede del Mundial Sub-17 2011. Al año siguiente había elecciones intermedias y el gobernador Calzada, quien había ganado contra todo pronóstico, requería repetir la fórmula. Obtuvo la sede y fue el estadio con mayor asistencia. Como dato adicional, el Corregidora fue embutacado con los colores del partido político del gobernador.
El ‘sportwashing’ no es nuevo aunque quizá no se usaba de manera tan estructurada. Mussolini lo usó en Italia en la Copa del Mundo de 1934 y Videla en Argentina en 1978.
Ejemplos hay muchos. Comentaremos más en otra columna.