Estamos hablando de que, prácticamente durante 25 años, AMLO ha sido blanco de diferentes estrategias mediáticas para demeritar su trabajo y trayectoria
Fernando Islas
La vida política del presidente Andrés Manuel López Obrador ha estado plagada de momentos complejos, víctima de fraudes electorales. Persecución, espionaje y represión son algunas de las penurias por las que ha tenido que transitar el hoy titular del Poder Ejecutivo. Desde la elección robada en Tabasco y que favoreció a Roberto Madrazo (dinosaurio priista y padre de uno de los personajes detrás de Latinus), pasando por el desafuero y la campaña «un peligro para México», hasta el último montaje donde a través de su hijo José Ramón López Beltrán buscaron empañar su imagen y mermar la opinión pública respecto al nacido en Macuspana.
Estamos hablando de que, prácticamente durante 25 años, AMLO ha sido blanco de diferentes estrategias mediáticas para demeritar su trabajo y trayectoria, todas ellas fallidas y sin mayor impacto en la opinión de la ciudadanía. Basta con reflexionar que, después de tres elecciones donde hubo compra y coacción del voto, así como complicidad del órgano electoral y del Poder Judicial, el pueblo de México continuó demostrando a través de la resistencia civil pacífica y el voto popular, la enorme empatía y respaldo con el que el tabasqueño cuenta. Sin embargo, es preocupante la participación de intelectuales orgánicos, representantes de la iniciativa privada y algunos comunicadores, en el trabajo por desinformar de manera colectiva a una población que merece una mejor clase política.
Siete millones de pesos semanales son los que gastan en la guerra mediática mercenaria en contra de Andrés Manuel y Claudia Sheinbaum, mero rencor o intereses oscuros que motivan a los inversores a inyectar millonarias cantidades de dinero con el afán de atacar a la figura presidencial y a una de las probables candidatas a la presidencia de la república en 2024.
Tiempo al tiempo, hasta hoy ni el peligro para México, ni la ‘Casa Gris’, ni las ligas y mucho menos la calumnia ha logrado derrotar al presidente más votado en la historia de nuestro país.