En mi comentario de esta semana, quiero retomar con ustedes, lo sucedido en el estadio la Corregidora. Si me lo permiten, dejaré sobre la mesa, ciertos datos importantes que sirven para no olvidar lo sucedido. En primer lugar, considero que tenemos un grave problema en materia de seguridad pública; especular que nuestro estado es seguro porque hicimos una compra millonaria en patrullas es un error. Lo que nos trajo a esta conversación es la confianza excesiva en el hecho de que la delincuencia se quedará en los límites territoriales y que los infractores queretanos son casos aislados.
En ese orden de ideas, siendo que las autoridades confían demasiado en esta predicción, no construyen protocolos y, por ende, quienes dirigen las instituciones, no están preparados para responder a dichas contingencias. El suspender a un policía que estaba hablando por teléfono cuando empezó el altercado, no soluciona la mala instrucción que se tiene en la Secretaría.
El gobernador, Mauricio Kuri, no es un héroe por cancelar (provisionalmente) su viaje a Europa para atender a la ciudadanía afectada. Que Adolfo Ríos, miembro de la directiva del Club Gallos Blancos, se aventara de las gradas para arribar al campo en vías de calmar a la multitud caótica, no exime su responsabilidad de haberlo previsto.
Lo acontecido en ese partido de fútbol, lejos de las consecuencias jurídicas y económicas, refrenda el vacío gubernamental sobre la importancia de pensar con perspectiva pro persona. Querétaro quedó ilustrado como un lugar violento que impide el disfrute de una actividad familiar como el fútbol.
Coincido enérgicamente en que no todos los que aquí habitamos, tenemos una mentalidad destructiva y al margen de la ley. Lo que ocurre es que la clase de élite -sin sonar obradorista- sigue privilegiando a determinadas personas que carecen del conocimiento suficiente para tutelar los derechos de la población, perjudicando a quienes nos desenvolvemos en esta bella entidad.
Nosotros como sociedad civil, debemos de asumir el compromiso de componer los errores de la administración en turno con una buena conducta y recordar estos tropiezos que obstaculizan que nuestros seres queridos, vivan en un ambiente de paz y de respeto a la legalidad.