
Los Blanchet/Caldo de cultivo
Quizás la función o responsabilidad más importante y apremiante de cualquier gobierno es el control: tener las riendas del manejo político, del dinero (que van de la mano) y del orden social, según lo entienda cada gobernante, ya sea a través de una democracia con la participación de una ciudadanía consciente y con buenos niveles de educación, como es el caso de los países nórdicos, o bien, a través de la aplicación del garrote, del castigo a todo grupo, institución o individuo que se interponga en el camino de esos regímenes autoritarios, tan de moda nuevamente en Latinoamérica, siendo México uno de los países que se encuentran metidos de lleno en el proceso de retorno a la autocracia.
Y es que al elegir a un grupo político para convertirlo en gobierno, eso es precisamente lo que se espera de él: que asuma el control de la vida pública e instaure -o continúe- el orden que proporcione la seguridad y el desarrollo personal y social al que se aspira, dentro de las garantías individuales y el libre albedrío, para lo cual se le hace entrega, sin restricciones, de todos los bienes públicos y todo el poder para administrarlos, con el fin de alcanzar el objetivo. Sin embargo, en la realidad, y en pleno siglo XXI, muchos gobernantes siguen cayendo en la tentación del poder absoluto, que implica el uso de férreos mecanismos de control, no sólo del ámbito político-económico, sino hasta de la mente colectiva a través del populismo, del adoctrinamiento y del idealismo engañoso.
La historia ha demostrado que a través del desarrollo de sociedades beneficiadas por un estado de derecho sólido, se puede establecer el control de manera ordenada por medio del poder compartido institucionalmente, en el que cada órgano de gobierno hace su trabajo y la justicia se imparte dentro de la ley, garantizando las libertades individuales y dirimiendo las diferencias de manera civilizada, con orden y progreso, esquema impensable para una mente controladora y absolutista.
Lo cierto es que la democracia en el mundo está retrocediendo de manera preocupante, según el último estudio publicado por el IPADE en febrero de 2022, en el que se muestra que actualmente sólo existen 21 países con una democracia consolidada y funcional, contra 59 con regímenes autoritarios. El resto de los países se mantiene con democracias incipientes e imperfectas (53) o con regímenes híbridos (34), es decir, un debilitamiento relativo de las democracias consolidadas, con el incremento de la complejidad natural del entorno y de las prácticas de control derivadas de la pandemia. Además, se observa un fortalecimiento de los autoritarismos locales que tienden a la regionalización (el ejemplo de Rusia y Ucrania), autocracias que cuentan con el respaldo de China, lo que les permite crecer y regionalizarse.
En este marco, el estado de Querétaro figura en primer lugar en el Índice de Estado de Derecho en México 2021-2022 que publica el World Justice Project, que al mismo tiempo refleja un lamentable y perfectamente entendible deterioro en general en el resto del país. Nuestro estado también ocupa el primer puesto en el Índice de Paz en México 2022, publicado por el Instituto para la Economía y La Paz.
Por cierto, la próxima semana el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, visitará Querétaro para tratar asuntos de seguridad. ¿Vendrá a aprender algo de aquí? Es pregunta.
Aunque usted no lo crea estimado lector, éstos, los que escriben, somos de esa rara especie que cree en el matrimonio. De hecho, estamos casados por las seis leyes: la civil, la religiosa, la de Herodes, la de Murphy, la del Talión y la de la gravedad, pero muy convencida (hablo por mí), de que si se quiere atrapar a alguien (como diría mi suegra), hay modo, y en el Municipio de Corregidora ya se lo encontraron. Hombre, nos hubieran hablado antes.
Desde hace tiempo he pensado que a los registros civiles les ha bajado bastante la chamba, ya que en la actualidad estas nuevas generaciones (me expresé como toda una “doñita”), no tienen ningún interés por casarse y cada vez más utilizan el ‘yo en casa de mis papás y tú en la de los tuyos’, porque eso de irse a vivir solos y ser independientes, tampoco se les da.
“Matrimoniarse” es algo serio, no es sólo decir: ‘es que estoy taaaan enamorad@‘, como cantaba María Victoria. Es estar consciente de querer compartir desde el WC para arriba con el ser amado el resto de tu vida. Aclarando que el noviazgo, la pasión y el “me encantas”, son muy diferentes al compromiso del matrimonio. Comprometerse con alguien va adicionado con el ingrediente más importante: el amor, el cual hoy, para muchos, es cursi y old fashioned. El amor y el compromiso para un buen matrimonio comienza desde uno mismo, porque nadie da lo que no tiene. Pero no entraré en psicoanálisis o consejos de tía mayor.
El caso es que casarse es toda una aventura que comienza al darse el anillo, luego la sortija, la pedida, la dada, el civil, los gastos y los trámites que le acompañan. Los trámites pal’ casorio civil y también el religioso, son complicados y parecidos a la película “Los Juegos del Hambre”. Piden hasta la constancia de buen comportamiento en Facebook y, en el caso del religioso, rezar el “yo pecador” de corrido, y pues así no se puede. Es cuando decimos: ¿y si lo dejamos pa´ después? E inmediato recordamos: ¡pero ya hasta repartimos invitaciones! Porque somos tan calientitos, que primero invitamos y después resolvemos. Ahora ¿quién podrá ayudarnos?
Y es ahí cuando aparece lo que les comentamos al inicio de esta lectura: que el Municipio de Corregidora da por inaugurados los matrimonios colectivos. Esto para que ustedes aspirantes al “martirmonio” o control voluntario, cuenten con todo el apoyo a través de un servicio económico y sencillo para realizar sus sueños. Con decirles que sólo le vale, que sólo le cuesta 235 pesos. Así que ¡llévelo, llévelo! Anímese, pues, si usted vive en el reino de Corregidora. El alcalde Roberto Sosa anda trabajando con todo.
¡El matrimonio siempre vale la pena!… Si no, pregúntenle a mi cuñado, que lleva tres.
Le esperamos los miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita aquí el próximo jueves…para echarnos otro caldito.
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