La segunda mitad del mes de julio y la primer semana de agosto serán de pronóstico reservado en el partido obradorista, el proceso electoral interno servirá para legitimar a unos o en su defecto para permitir la entrada a una serie de personajes políticos que desde hace tiempo andan buscando acomodo en el partido del presidente. En Querétaro se ha soltado el rumor que el actual delegado se encuentra medianamente en el desamparo, con indicaciones claras de trabajar para que un ex inquilino de la cámara de diputados federal, llegué a la cabeza del partido a nivel local, situación que le acomoda a unos, pero que a otros no les cuadra por ningún ángulo.
La realidad es que la gran mayoría de los hoy suspirantes a encabezar Morena Querétaro, tendrán que competir con las sobras de lo que alguna vez fue el corporativismo, el acarreo y un sin fin de triquiñuelas que más de uno aplicará, con tal de llevar agua a su molino. Justo ahí está el reto que tenemos aquellos que hemos acompañado el camino de Andrés Manuel López Obrador, urge cerrar filas para que los vividores que hoy en día sangran las finanzas del partido se vayan de una vez por todas y que los oportunistas de otros partidos no encuentren espacio en un organismo político cuyo principal fin es transformar la vida pública de México.
Vienen vientos violentos, la guerra sucia y la grilla barata está a la orden del día, pero confío plenamente en que la dignidad será la que se imponga en este proceso de decisión al interior del partido movimiento que es ejemplo en América Latina y que fue pionero en la instalación de un régimen democrático.