Estamos acostumbrados a solo escuchar la música. Aunque a muchos suele acompañarnos en diversos momentos de nuestra vida, pocos realmente hacen esfuerzos mayores para su entendimiento.
La música y las matemáticas o la física están completamente ligadas desde la antigüedad. Desde los griegos hasta el Renacimiento, se consideró a la música como parte de las artes matemáticas junto a la aritmética, la geometría y la astronomía.
Importantes pensadores y compositores a lo largo de siglos y siglos de historia musical, defendieron las matemáticas como las bases de la música y hasta la actualidad su aplicación se reconoce en las armonías, los compases y tiempos, el ritmo e incluso las diversidad de escalas y afinación.
De acuerdo con estudios científicos, la música y el aprendizaje de algún instrumento ayuda significativamente en rubros del ser humano como la concentración, la memoria, la sensibilidad, incluso hasta la tolerancia y el autocontrol. Del mismo modo, favorece el desarrollo intelectual, psicomotor, físico, afectivo y neurológico.
El bajista de la banda californiana Red Hot Chili Peppers, Flea, por ejemplo, ha compartido que al aprender a tocar el piano, desarrolló una tardía pasión por las matemáticas.
«Fue muy bueno para mí, porque nunca había pensado en otra cosa que no fuera emocional e intuitivamente. Tuve una educación mínima, como si supiera qué era una octava, qué era una escala, pero todo estaba en el sentimiento para mí. Entonces, comenzar a pensar en ello académicamente fue una manera tan hermosa de involucrar mi mente y me hizo amar las matemáticas por primera vez, realmente viendo la magia en los números», afirmó.
Dentro del libro ‘La inteligencia musical’ (2013), de Íñigo Pirfano, escritor y director de orquesta español, destaca que «los expertos en neurofisiología explican que la música es un ejercicio en el que participa todo el cerebro. Demuestra la importancia fundamental de la música, puesto que involucra, de manera admirable, a todos los elementos de nuestra mente y les hace entablar un diálogo: al hemisferio izquierdo con el derecho; requiere el concurso de la lógica y de la razón, pero también de los sentimientos».
Desafortunadamente, el aprendizaje musical debe buscarse afuera del ámbito escolar en Querétaro y en México. Una oportunidad de acercamiento al mundo musical, puede generarse a través de los talleres que se imparten en el Centro de las Artes de Querétaro (CEART), que este mes cumple 10 años y donde desde esta semana hasta el 10 de agosto, se imparte un Taller Coral de Verano para las Infancias dirigido a menores de 4 a 12 años de edad.
También, este jueves, se realizará un Recital de Música de Cámara que incluye un programa con solistas de violín y cuarteto para piano y cuerdas, que servirá para apoyar con donación en especie de los asistentes a los gatitos rescatados del CEART. Otra actividad es un Curso de Iniciación al Jazz, también del 1 al 10 de agosto; del 15 al 27 de agosto se realizará un taller para construir tu propio theremin óptico y con los instrumentos realizados se realizará un concierto en el que se musicalizará la película alemana ‘Metropolis’, de Fritz Lang.
En más actividades, esta semana habrá conciertos de Fobia el 5 de agosto en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez con un imperdible show acústico que agotó cuatro fechas en el Teatro Metropolitan de la Ciudad de México, así como de Rush Monterrey Tribute en el Teatro Metropolitano el 6 de agosto que promete un espectáculo muy similar a los que ofrecía la extinta banda canadiense; ese mismo día, dentro del festival Querétaro Experimental se presentará La Garfield.