En su libro “El miedo escénico y otras hierbas” leí a Jorge Valdano decir que el futbol se juega como se es. Y yo agregaría que se disfruta como se es.
Juegas rápido o pausado. Tu característica es la entrega o la elegancia. Observas analíticamente el partido o gritas, bailas y sacas toda la euforia contenida. Tu ADN personal lo transportas a la cancha y a la tribuna.
Y así como tu identidad es reflejo del futbol que vives y practicas, tu afición a tu equipo lo es. Recientemente he escuchado a muchos aficionados de Gallos Blancos dudar de su amor al equipo. No solo sufren por los resultados deportivos. Sufren porque ven como cada administración de la institución es un ejemplo de lo que no debe de hacerse. Y esto hace que cobre importancia la frase complemento que mencioné al inicio: “El futbol se disfruta como se es”.
Cito al escritor queretano Salvador González para reforzar la idea: “Ver a tu viejo patear el balón es algo que todos los niños deberían ver alguna vez en su vida”. Cito esta frase para transmitir la idea de que nuestros padres son quienes forman en un alto porcentaje nuestra identidad, esa que he dicho que se refleja en la cancha y en la tribuna.
Ahora bien, si tu personalidad y tu arraigo están reflejados en el futbol, ES INDISPENSABLE que tu equipo transmita su filosofía y valores a sus jugadores y a su afición. Solo de esa manera habrá una comunión entre cancha y tribuna independientemente de los resultados deportivos.
Una vez desarrollada esta idea, solicito a la directiva de Gallos Blancos que le hable a su afición. Rescaten el amor que aún vive en su afición o prepárense para escuchar más seguido “estoy considerando cambiar de equipo”.