Ayer 2 de septiembre, el arzobispado de México cumplió 492 de erección canónica, es decir de la creación por parte del Papa de este primero obispado y posteriormente arzobispado, ahora llamado Arzobispado Primado, un título honorífico que se le otorgó hasta el siglo XX.
Cuando hablamos del Arzobispado de México, necesariamente tenemos que hablar de San Juan del Río, ya que, desde la fundación de esta ciudad hasta la erección de la actual Diócesis de Querétaro, esta región perteneció al arzobispado de referencia, es decir 334 años San Juan del Río perteneció eclesiásticamente a la Ciudad de México.
Es de mencionar que el curato de San Juan del Río, casi desde sus inicios fue un curato secular, es decir no fue regido por el clero regular -religiosos- si no directamente respondía el párroco al arzobispado, haciendo con esto una situación completamente diferente con el resto de los curas párrocos o curas doctrineros que la inmensa mayoría pertenecía a las órdenes religiosas que llegaron a evangelizar a nuestra Patria.
Ya para 1575 se menciona que en San Juan del Río existía un cura secular que recaía en la figura del presbítero bachiller Miguel Izquierdo, este dato lo obtenemos de la investigación de Peter Gerhard quien es el primero en señalarlo, pero también el historiador Jesús Mendoza nos habla del mismo párroco para el año de 1598 en donde otorga una carta poder y cuya original obra en el archivo histórico de Querétaro. Sea como fuere el Arzobispado de México tuvo a su cuidado pastoral esta ciudad desde años siguientes de su fundación hasta el siglo XIX.
Es de mencionar que estando todavía al cuidado del Arzobispado, se hicieron a la Parroquia de San Juan del Río dos grandes separaciones, la primera fue la parroquia de Tequisquiapan cuya erección canónica fue el día 21 de agosto de 1716 y la segunda fue la parroquia de Amealco que se hizo su erección canónica el día 28 de enero de 1755, esto demuestra la gran cantidad de territorio que poseía el arzobispado en donde ya para esta etapa había vivido el famoso “Pleito Grande” en donde el Arzobispado de México y el Obispado de Michoacán se disputaban la ciudad de Querétaro y otros territorios, sobre todo por una cuestión de diezmos. Este pleito judicial enfrento a dos grandes figuras de la historia de la iglesia en México, a Fray Juan de Zumárraga y a Tata Vasco.
Hacer todo un estudio de este tiempo nos llevaría a escribir varios libros ya que la historia de nuestros pueblos va íntimamente unidos al desarrollo de la iglesia, así por ejemplo al Arzobispado de México le correspondió autorizar el culto a la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Portería o autorizar la creación del Beaterio de Nuestra Señora de los Dolores o un poco más hacia el siglo XIX la construcción del Templo del Señor del Sacromonte o de la Casa del Diezmo. Así las cosas, San Juan del Río le debe reconocer mucho de su desarrollo a la actual Arquidiócesis Primada de México.