El día de ayer celebrábamos a la Virgen del Rosario, una de las devociones más arraigadas en el culto católico y con una gran devoción en algunas ciudades como es el caso de San Juan del Río en donde en el ex convento de Santo Domingo se le brindo especial culto por parte de los religiosos de la Orden de Predicadores, recordando que según la tradición Santo Domingo de Guzmán fue el iniciador de la devoción al Santo Rosario.
En San Juan del Río, incluso antes de que llegaran los dominicos a establecerse para fundar su convento y comenzar la evangelización en la Sierra Gorda, en la Parroquia de San Juan Bautista se creo la Cofradía del Rosario, esto muy probablemente en el siglo XVII, sobre todo por ser una parroquia secular y que los párrocos tenían una gran devoción a diversas advocaciones y no dependían de alguna orden religiosa.
Esta Cofradía por mucho tiempo perteneció a la parroquia sanjuanense y posteriormente se traslado al convento dominico en donde hasta la actualidad permanece como parte de las asociaciones que se tienen en el templo, ahora parroquia, de Santo Domingo.
Llama la atención que esta cofradía estaba integrada por hombres y mujeres que además de tener una gran devoción a la Virgen del Rosario, tenían otras labores que desarrollaban en beneficio de la población, entre ellas destaca la construcción de lo que ahora conocemos como “Puente de la Historia”, ya que dicha cofradía se encargaba de pasar a las personas que llegaban a la ciudad a través de canoas por el Río San Juan, cuando este crecía su caudal, y por este servicio se cobraba una cantidad de dinero que con el transcurso del tiempo fue convirtiéndose en el caudal de esta cofradía, mismo que serviría para pagar la construcción del puente que atravesó el río y que fue diseñado por el arquitecto Pedro de Arrieta.
Muchas personas piensan que el mencionado puente fue construido por el gobierno virreinal, situación que no fue así y por el contrario el gobierno solo dio las autorizaciones y la Cofradía del Rosario fue quien sustento el pago para que la obra se realizara en un año. Cabe mencionar que dicho monumento fue utilizado por el arquitecto Pedro de Arrieta para complementar su presentación y obtener posteriormente grandes obras que él diseño, como la Colegiata de Guadalupe -Antigua Basílica de Guadalupe- o el Templo del Profesa en la Ciudad de México.
Otra de las obras que apoyó la Cofradía fue la construcción del propio convento de los dominicos y no solamente el convento si no parte del templo y la hermosa capilla precisamente dedicada a Nuestra Señora del Rosario, que tiene un bello ejemplo de arquitectura neoclásica. Así vemos como la Cofradía del Rosario fue una de las más grandes asociaciones que apoyo construcciones en nuestro San Juan del Río, que han pasado a la posteridad. Hoy el día esta asociación solo ha quedado limitada al culto de la Virgen en el templo mencionado.