Ayer platicábamos de la sorpresiva eliminación de España a manos de Marruecos. Este resultado arrojó muchísimas opiniones en TV y redes sociales que decían que no debía ser una sorpresa, que Marruecos lleva mucho tiempo jugando bien y que tiene jugadores en las mejores ligas del mundo.
Todo eso es verdad. Pero también es verdad que cuando comenzó la Copa del Mundo nadie apostó a que el cuadro africano pasaría a la siguiente ronda. En ese grupo se daba como un hecho que Bélgica y Croacia avanzarían.
A estos temas hay que tratarlos con la dimensión del tiempo. Solo el tiempo nos dirá si realmente Marruecos es un equipo consolidado que se mantendrá en la élite y si solo será un gran recuerdo de esta Copa del Mundo.
Una película similar la vi en el 2013. La final de la Champions League se jugó entre 2 equipos alemanes: Bayern Munchen y Borussia Dortmund. Al año siguiente Alemania fue campeón del Mundo. Todo mundo dijo que el sistema alemán era el modelo a seguir y que las ligas españolas e inglesas deberían de ajustar su forma de trabajo. La realidad sacudió a todos los “expertos” que dijeron eso y Alemania no ha podido avanzar de la primera fase en los 2 mundiales más recientes.
Algo similar pasa con España. El Barcelona de Guardiola y la Selección Ibérica dominaron entre 2008 y 2012 el futbol mundial. El Barça consiguió el sextete y España ganó el mundial 2010 y las Euro 2008 y 2012. Parecía que estaba destinados a ser el nuevo patrón del futbol. ¿Y luego? Lo de España ha sido muy triste en las ediciones mundialistas de 2014, 2018 y 2022.
Y si Argentina no levanta el título en esta edición, será el ejemplo complementario a los dos citados. Más vale no dársela de experto y opinar de futbol con cautela. La pelota es traicionera con los “sabios”.