Hola. Soy Lucía Foyo y soy psicóloga. Las relaciones de pareja han ido evolucionando siempre a lo largo de la historia. El modo que tenemos de comunicarnos con el otro o el establecimiento de límites cada vez se hace desde una forma más profunda y equilibrada. Sin embargo, siempre nos fijamos en los modelos anteriores, en aquello que hemos visto en nuestros padres o en nuestros abuelos para poder tener un ejemplo de actuación.
Cada pareja tiene sus peculiaridades y sus problemas especiales. No obstante, otra serie de dificultades, al vivir en sociedad y copiar modelos, acaban siendo muy parecidas. Esto hace que podamos observar en qué fallan los otros y cómo verlo también en nuestras relaciones, de cara a no repetir el error y crecer como personas.
Como en muchas áreas de nuestra vida, nos movemos por repeticiones y por inercia. Esto hace que, solo cuando nos salimos del camino, seamos conscientes de todo lo acumulado. En las relaciones de pareja vemos los errores cuando ya es demasiado tarde.
Ver dónde se equivocan los otros, puede darnos mucha luz en temas que podemos estar normalizando y pasando por alto.
Estos son los problemas de pareja más comunes:
Mala convivencia: Este punto no solo hace referencia a las veces en que hay una convivencia permanente, sino también a aquellos momentos en que pasamos uno o varios días compartiendo espacio con el otro. Intentamos monopolizar las normas y las reglas. Tenemos en la cabeza que hay un modo correcto de hacer las cosas y que es el otro el que debe adaptarse, pero también existe al revés: dejo que mi pareja me invada porque me da miedo poner límites. Siempre debe hallarse un equilibrio donde ambos pongan de su parte.
Puntos únicos de vista: Cada persona cuenta con una serie de opiniones y valores morales que debe hacer que se respeten. En pareja, no siempre se coincide y hay que partir de que cada uno tiene un punto de vista y que este no tiene que ser único. El respeto y la tolerancia deben estar vigentes en todo momento.
El pasado: Está bien repetirse de vez en cuando que los problemas que tuvimos, que las cosas que otras personas nos han hecho, ya no nos pasan. El pasado debe dejarse atrás y saber que nuestra pareja es diferente, pero siempre estableciendo límites sanos para que no seamos nosotros los que caigamos en los errores. Lo contrario hace que nuestra relación actual pague lo que hicieron los que vinieron antes.
Seguridad y equilibrio: En toda relación debe haber unos límites claros del tiempo y el espacio que cada persona necesita. Estar juntos no implica dejar que nos invadan o que no haya un equilibrio. Las relaciones de pareja no se basan en la dependencia, las exigencias o el desequilibrio. Analizar todas las amenazas y saber colocar los límites es fundamental.
Soledad: Los primeros momentos de una relación nos llaman a estar siempre con el otro, pasar tiempos juntos y escribirnos constantemente. Esto tendrá una duración determinada, después de la cual vuelve a ser necesario disfrutar de la soledad individual y del tiempo fuera de la pareja.
No debemos estar bien con lo que no queremos y con lo que no nos gusta, ya que puede acabar en una ruptura. Hay que construir relaciones sanas que satisfagan a los dos.