La sangre es un componente esencial para el correcto funcionamiento de todos los órganos del cuerpo humano y debe mantenerse en una cantidad correcta. Cuando una persona ha perdido mucha sangre, ya sea porque se le ha practicado alguna cirugía, sufrió algún accidente o ha ido perdiendo sus glóbulos rojos por enfermedad o desnutrición severa, es necesario reponerla a través de una transfusión, un procedimiento que se escucha sencillo; sin embargo, existen tres grandes problemas a considerar.
Primero, la sangre no es un material que se pueda generar artificialmente, por lo que no existen laboratorios que se encarguen de producirla.
Segundo, no todos los glóbulos rojos (el componente principal de la sangre) son iguales, su superficie se encuentra marcada con ciertas proteínas que generan diferencias importantes para que esos glóbulos puedan ser reconocidos como propios del cuerpo al que pertenecen y generan lo que conocemos como tipos de sangre o grupos sanguíneos. Por ello, una persona solo puede recibir sangre del mismo tipo o sangre que no se encuentre marcada con las proteínas mencionadas, lo cual ocurre con el grupo sanguíneo O negativo (O-), tan deseado por los bancos de sangre. La distribución de los grupos sanguíneos no es uniforme, en general el más común es el grupo O+, mientras que el más escaso es AB–. Además, estas frecuencias pueden variar entre diferentes poblaciones dentro de un mismo país, incluso dentro de una misma familia puede haber personas con diferentes grupos sanguíneos. En México se calcula que los tipos de sangre más raros son A- (1%), B- (1%) y AB- (0.5%). Si una persona con alguno de estos tipos de sangre tuviera la necesidad de una transfusión, estaría en serios problemas, sería muy difícil encontrar de inmediato un donador con el mismo tipo de sangre, aún dentro de su misma familia.
Tercero y más importante, para obtener la sangre que será transfundida, se requiere de la buena voluntad de las personas sanas a través de la donación altruista. Desafortunadamente, como sociedad hemos desatendido fomentar esa disposición para hacer el bien a los demás, aún a costa del propio bienestar. En el caso de la donación de sangre, la falta de participación se debe principalmente al desconocimiento que existe en la población general sobre el procedimiento de la extracción sanguínea y sus consecuencias para la salud del donador. Primero, al donador potencial se le realizan un interrogatorio breve y la toma de una muestra de sangre para verificar su estado de salud y que descarten la presencia de infecciones que se puedan transmitir vía sanguínea. Si se considera apto para la donación, se le extraerá una cantidad que no pondrá en riesgo su salud y que terminará por reponer en unos cuantos días de manera natural. El procedimiento tarda unos minutos, genera las molestias asociadas con la punción de la vena de la cual se obtiene la sangre, pero a cambio se pude lograr mejorar la salud o incluso salvar la vida de quien la necesita. Los donadores altruistas más comprometidos incluso se someten a este procedimiento varias veces al año, gozando de cabal salud, pero con la enorme satisfacción de saber que pudieron salvar la vida de varias personas. A pesar de ello, de acuerdo con datos del Centro Nacional de Transfusión Sanguínea, para el año 2021 se registraron apenas 1,121,272 donaciones de sangre, de las cuales solo el 6.8% fueron altruistas. En nuestro país, el tipo de donación más frecuente sigue siendo cuando un familiar lo solicita y no por motivos puramente altruistas. Como país necesitamos donantes de sangre voluntarios no remunerados que donen sangre periódicamente. Un programa eficaz de donación de sangre caracterizado por una participación amplia y activa de la población es crucial para satisfacer la necesidad de transfusiones de sangre que existen de manera cotidiana y más aún durante emergencias o desastres que motiven un repentino aumento de la demanda de sangre.
Estos problemas se han tratado de combatir a través del fomento de la cultura altruista para la donación sanguínea, por lo que el 14 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Donante de Sangre. Este día se estableció con el fin de acrecentar la concienciación mundial sobre la necesidad de disponer de sangre y productos sanguíneos seguros para transfusiones, haciendo énfasis en la contribución crucial que realizan los donantes de sangre voluntarios no remunerados a los sistemas nacionales de salud, unos verdaderos héroes anónimos.
México ha sido ejemplo a nivel mundial de solidaridad y altruismo en desastres naturales, incluso poniendo en riesgo la vida de quienes participan en tareas de rescate. Una tarea más impactante podría lograrse si pudiéramos demostrar el mismo compromiso, aunque de manera mucho más segura, a través de la donación voluntaria de sangre.
Alejandro Martínez Juárez
Especialista en Genética Médica y Genética de la Reproducción.
Investigador del Instituto Nacional de Perinatología.
Académico de la Facultad de Medicina de la UNAM en las asignaturas de Embriología y Genética Humana.