Entender la educación como instancia operativa del desarrollo pleno de la ciudadanía con acciones decisivas, de y entre los estados, es tarea de los profesionales de la educación; para ello, es necesario observar a ésta como un derecho no solamente establecido jurídicamente, sino que garantice presencia, participación y permanencia de la población en la vida social sin exclusión; es decir, la educación lleva implícita la inclusión, e implica reducir la desigualdad de los grupos más vulnerables al aumentar las oportunidades para una vida digna.
La educación inclusiva, es un proceso que entraña la transformación escolar en la atención sistémica de estudiantes con alguna discapacidad o con Barreras de Aprendizaje y Participación (BAP´s); en razón del cumplimiento a sus derechos humanos alineados al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para la erradicación de la pobreza extrema y una educación integral; así, este proceso se lleva a cabo en diversos contextos formales y no formales, en las familias y en la comunidad en conjunto, en responsabilidad compartida para el logro escolar y social de los estudiantes.
Hablar de educación inclusiva, posee diversas aristas: ideológicas, políticas, culturales y socioeconómicas, entre otras; sin embargo, prevalece la generalización de la transformación del ser humano para acceder a una vida más plena desde la equidad, igualdad y justicia; ello, en el planteamiento que el espacio áulico es centro articulador que vincula sociedad y escuela a niveles micro y macro, incluido el profesorado, el personal administrativo, el grupo directivo y el entorno escolar que se ajustan a las necesidades de la población estudiantil, ante el apremio de la falta de oportunidades que enfrentan los grupos más vulnerables de la población.
En este contexto, el Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (COBAQ), ha sido precursor de la educación inclusiva en Querétaro y el país para el nivel medio superior, toda vez que desde el año 2010 inició el programa de Bachillerato Incluyente que se orienta a estudiantes con discapacidad visual, auditiva o motriz, mismo que hoy en día, se ha fortalecido para la atención adecuada de sus estudiantes en aulas con infraestructura y equipamiento especial (pizarrones interactivos y calculadoras parlantes, entre otros), materiales didácticos diversificados y programas de estudio contextualizados, así como, docentes altamente capacitados e intérpretes que brindan una educación de excelencia para que ningún joven abandone sus estudios.
En razón de lo anterior, los académicos intérpretes en Lengua de Señas Mexicanas (LSM) para sordos, emplean herramientas que abordan aspectos sintácticos, morfológicos, semánticos que les permiten a los estudiantes interpretar los intercambios comunicativos para una comunicación fluida e intercambio de conocimientos, aprendizajes y experiencias; asimismo, se cuenta con docentes especialistas en el Sistema Braille (para ciegos) que realizan ajustes a los materiales didácticos para el proceso de enseñanza-aprendizaje, facilitando el proceso de adopción del sistema.
El compromiso continúa en pie, hoy, el Bachillerato Incluyente del COBAQ se consolida como una excelente opción escolar pública para este nivel escolar, y continúa en constante fortalecimiento para ampliar sus horizontes en sinergia con otras instituciones del sector, deportivas y dependencias gubernamentales, en la noble tarea de la enseñanza sin exclusión que aumente las oportunidades de los estudiantes para la continuidad de su preparación académica en el nivel superior.
Por ello, en lo individual, me resulta absolutamente gratificante constatar las expresiones de los jóvenes ante una sociedad y un mundo sin limitaciones; en el Colegio, estamos convencidos que el aprendizaje no se produce en aislamiento, los caminos y las barreras se van librando cuando cada uno aporta lo que le corresponde, sin duda, estamos preparados para atender a nuestros estudiantes con discapacidad y que el panorama sea esperanzador desde la cercanía, la equidad, la empatía, la tolerancia y sobre todo libertad que permita minimizar el riesgo de exclusión y deserción académica y así continuar tejiendo redes educativas sólidas que empoderen a nuestros estudiantes.