Uno de los fenómenos más recurrentes en América Latina, se asocia con la trata de personas, particularmente, el tráfico de menores para fines sexuales.
Pese a que se encuentra penado en nuestra legislación, las investigaciones son muy endebles en las instancias de procuración de justicia y las familias no han encontrado el sosiego dado que los años transcurren y los resultados son nulos.
Aprovechando esta reflexión, es por ello que, en esta ocasión, les recomiendo ampliamente que disfruten la película titulada: Sonido de Libertad; misma que se encuentra en las salas de cine de nuestro país.
Ahora bien, no se pongan tan cómodos en dicha función, porque el mensaje que transmite este filme es un golpeteo a nuestra consciencia colectiva.
Sin adelantarme al contenido, quisiera compartirles algunos datos que son aterradores, por ejemplo, la existencia de pedófilos que buscan el placer con infantes de 6 años en adelante o que un niño, puede ser vendido más de 10 veces en un día para su explotación.
En la trama dirigida por Eduardo Verástegui, podrán observar el daño profundo a la esfera emocional de los menores y las víctimas indirectas, tras la comisión de los ilícitos sexuales que comenté al inicio.
Para concluir, estimada o estimado lector, tenemos que transmitir el mensaje correcto a las futuras generaciones, colaborar con las autoridades y alentar la construcción de los planes de desarrollo con estos ejes temáticos debido a que es uno de los asuntos pendientes en la administración pública.