Con el nuevo escándalo de los jugadores de Chivas, donde queda asentado que las indisciplinas son recurrentes porque sus ingresos les permite sentirse por encima de una institución, vuelve a la mesa la interrogante de ¿Cuánto debe de ganar un deportista?
Sabemos que la élite de los deportistas ganan fortunas y que los ingresos no se reparten equitativamente. Pero es importante mencionar que esas fortunas que ganan los futbolistas, tenistas, pilotos de F1, boxeadores, beisbolistas, basquetbolistas o golfistas están respaldadas en ingresos por transmisiones de TV, patrocinios, venta de publicidad y entradas a los eventos.
Entendiendo que dichos deportistas son generadores de las fortunas que ganan y que no podemos limitar sus ingresos, ¿no sería adecuado apelar a la naturaleza social del deporte y determinar en el contrato del deportista destinar parte de sus ingresos a la propia formación académica y a labores de responsabilidad social?
¿No sería adecuado también destinar una parte de esos ingresos para la formación de nuevo talento que ayude a formar deportistas mejor preparados fuera del ámbito deportivo, generando mejores personas y una mejor sociedad?
Ya se que es muy cuestionable el quien y como se administraría ese dinero que es del deportista y que se dedicaría a acciones fuera del dominio del atleta. Creo que lo primero es pensar en como hacemos que talentos tan grandes tengan una mejor preparación física, académica, mental y que sean un factor de cambio positivo en la sociedad.