Los seguros son un respaldo financiero para eventualidades, para eventos no previstos y que las finanzas familiares no sufran descalabros, es decir, es un plan B o un Aval para eventos no previstos, extraordinarios, para que alguien más pegue por ti.
Ahora bien, dicen que el dinero no compra la felicidad, pero difícilmente la Felicidad se mantiene o da si no hay salud, si y además para recuperarla se requiere de un gran esfuerzo económico o incluso de pérdida del patrimonio es más difícil aún.
Por lo que un seguro considero si nos puede ayudar a recuperar la salud, por lo tanto, a conservar la felicidad familiar y personal y adicional conservar la estabilidad financiera.
Las mujeres en México tenemos una gran participación en la sociedad desde la guía en el seno familiar como la dirección de grandes empresas e incluso en la dirección de nuestro país. Por lo que es indiscutible e indispensable tengamos un respaldo para que nuestra salud y nuestras finanzas no se vean afectadas por eventualidad como una enfermedad o accidente.
Existen algunos seguros especializados en el sexo femenino como la cobertura de cáncer de genero con la que cuentan algunas pólizas de vida, las cuales otorgan una suma determinada en caso de tener el diagnóstico de cáncer pero son montos limitados o determinados, por lo que es importante complementarlos con un seguro de Gastos Médicos Mayores el cual después de cubrir un deducible (participación del parte del cliente cada que se usa la póliza) se pueden cubrir gastos de una enfermedad o accidente con montos que pueden ir desde los 5 millones, 20 o incluso más de 100 hasta recuperar la salud.
Es importante mencionar que en los seguros de Gastos Médicos pagamos una cuota ligeramente más alta que un hombre, por temas de maternidad y enfermedades de género, pero en seguros de Vida como más económicas por ser tener una tasa de mortalidad más baja.
Adicional en México la mayoría de los asegurados o personas con protección tanto de vida como de Gastos Médicos son por una prestación de una empresa, son pocas las personas que por su cuenta contraten de forma voluntaria su seguro de vida o gastos médicos, y por esta razón tristemente vimos en la pandemia de Covid cuantas familias se quedaron en quiebra por el fallecimiento de la persona que aportaba el ingreso principal al hogar y no contaban con un respaldo, un plan B un aval para cuando el faltara.
De igual forma familias que se quedaron en la calle por tener que absorber el gasto médico particular por atención de COVID.
Se dice que nadie se ha quedado pobre por pagar un seguro, pero si se han quedado sin nada por no tenerlo. Los seguros son una excelente herramienta de resiliencia financiera familiar e incluso para conservar una salud óptima, la problemática está en la información que tenemos, que creemos que son caros y que es complejo que paguen.
Los seguros son tan baratos o caros como los armemos, es decir, los seguros son ajustables a las necesidades del cliente, no son genéricos. Y para que nos paguen tenemos la responsabilidad de conocer “qué compramos” que de tener “un buen asesor experto” en el tema que nos apoye.
Los seguros son contratos de servicios como cualquier otro con alcances y las exclusiones no vienen en letras chiquitas, en las condiciones generales, vienen en negritas y en letra más grande que el resto.
Seamos responsables de nuestra salud, nuestra calidad de vida actual y futura y busquemos información, analicemos, entendámosla y adquiramos un producto que nos sirva como aval en caso de eventualidades.
*Alejandrina Ortiz Balderas, Presidenta de la Sección Querétaro AMASFAC.