Tengo trastorno del espectro autista (TEA), por ello, estudiar ha sido un camino lleno de retos, arduo y satisfactorio a la vez, cada desafío superado, representa una nueva forma de explorar mi ser en todos los sentidos… Al incorporarme al Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (COBAQ), inicié el primer semestre con clases virtuales derivado de la pandemia por COVID-19, pensé que sería difícil, pero también, mi familia y yo, habíamos depositado mucha confianza en el programa de “Bachillerato Incluyente” del Plantel 3 Corregidora orientado a estudiantes con discapacidad visual, auditiva, motriz y/o intelectual.
Valoro mucho la atención y el desarrollo académico por parte de mis profesores que, al inicio del bachillerato, junto con las intérpretes en lenguaje de señas, nos han sabido guiar, a mis compañeros y a mí con un ritmo adecuado, de a poco y en evolución, desde las lecciones fáciles hasta las de mayor dificultad, lo que ha contribuido para que hoy domine los temas escolares con cierta rapidez y mejore mi desempeño escolar que se ve reflejado en mis aprendizajes y calificaciones. Por ello, agradezco la paciencia, sabiduría, el gran corazón y la pasión en la enseñanza de mis maestros.
Al avanzar al segundo semestre reinicié con clases presenciales, ahora con infraestructura y equipamiento especial; sin embargo, experimenté estrés, miedo, alegría y emoción por acudir físicamente a la prepa y conocer personalmente a mis compañeros y profesores hasta entonces virtuales, desconocía si haría amigos y no sabía como nos relacionaríamos o si nos entenderíamos unos a otros, por nuestras formas particulares de conducirnos socialmente; hoy, lo digo con certeza, el COBAQ es favorable para todos y nos ayuda a vivir más plenamente.
Conforme avanzo en mis estudios —actualmente curso el quinto Semestre—, me he dado cuenta de que tengo un gran camino que recorrer, nada sencillo, pero convencido que debo continuar, pues necesito estudiar más que los demás, por ello la escuela representa una valiosa oportunidad; ya no tengo incertidumbre del futuro, pues sé que poseo la capacidad para encararlo; el Colegio me ha dado la fuerza y las herramientas pedagógicas para lograrlo, además que disfruto muchos todas las actividades escolares: académicas, cívicas, culturales, recreativas…, en las cuales me siento plenamente incluido.
Hoy, sin importar que tenga un comportamiento distinto a los demás derivado del TEA, soy una mejor persona que antes y conozco la clase de ser humano que quiero ser en la vida, he mejorado en todos los sentidos: aprendizaje, autoconocimiento, comunicación; definitivamente en el COBAQ, y con el apoyo incondicional de mi madre y de mi hermana, comprendo que mi discapacidad no me excluye socialmente, el autismo es sólo una característica que forma parte de mí pero no me define, por ello, con orgullo continuaré construyendo mis sueños en este universo dinámico en que todos cabemos.