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25 de octubre 2023

Los Blanchet/Caldo de cultivo

Nunca pensé llegar a estar frente a frente ante el representante más grande y temible de la oscuridad y mucho menos pelear con él. Para mí, eso sólo existía en las películas. Todo comenzó cuando, en días pasados, a Marido y a mí se nos fue el tiempo haciendo algunas diligencias por la gran ciudad cuando, ante el crujidero de tripas, nos percatamos que ya se había ocultado el sol y se nos pasó la hora de comer. Nos encontrábamos justo en la 5 de febrero, y si no éramos certeros en nuestra decisión, la vialidad nos hubiera llevado hambrientos hasta San Miguel. Puse a trabajar mi GPS mental y recordé que nos recomendaron un lugar temático de ciencia ficción muy cerca del área. En momentos de hambre, lo de menos era lo temático, nos daba igual que fuera sobre Flash Gordon o el ET, lo importante es que hubiera comida y bebida.

Cuando arribamos, nos percatamos que todo estaba relacionado con la película de la Guerra de las Galaxias. Para nosotros como fans de Star Wars, nos pareció divertido. Así que entramos, nos sentamos, ordenamos, y al comenzar a comer se apagaron la luces. Pensé: “caramba, CFE como siempre haciendo de la suyas, pero no. Inmediatamente se escuchó un: tan tan tan tantarán, tantarán … ahí fue donde se nos enchinó la piel. Esa música sólo significaba una cosa… ¡Darth Vader estaba cerca!

Repentinamente escuché una especie de respiración fuerte (tipo ronquido), y pasé a pensar: ¿se durmió Marido? Acto seguido, se medio encendieron las luces y ahí estaba. ¡Era Darth Vader con su inconfundible traje negro oscuro, orillado a la orilla de nuestra mesa!, y estirando su mano hacia mi cuello, como queriendo ahorcarme (óigame no, óigame), me dijo: ¡I am your father! Valientemente y viéndolo de abajo hacia arriba (es muy alto), le contesté: ¡ya quisieras, mi chavo!… mi papaito es don Julio, y no es tequila.

Debo confesar que me atraganté mi vegetariana hamburguesa, y en milésimas de segundo me concentré, cerré mis ojos y me dije: Blanchet, tranquila, ¡May the force be with you! En ese instante Marido, con una destreza increíble, sacó de su costado izquierdo una luz blanca que deslumbró a todos. ¡Wow, Marido era un Jedi con su espada láser, y me defendería del malvado Darth Vader, como si yo fuera su princesa Lea y él Han Solo! (para seguir en la temática).

Pero nada, sólo era su celular con el que comenzó a grabarlo todo, al puro estilo de George Lucas, y todavía dirigió la escena para que se viera con más realismo. Entrados en personaje, agarré una de las espadas láser que tenían en el lugar, intercambié un par de espadazos con Vader, me tomé unas fotos, y le dije: I am your mother, ¡y te me pones el suéter, que hace frío!

A la salida nos despidió un joven dependiente del establecimiento, -al parecer no muy versado en los diálogos de la saga fílmica-, diciéndonos: “que la paz esté con ustedes”, a lo que contestamos: “y con tu espíritu”, como cuando íbamos a la misa dominical.

ESTOICOS

Y a propósito de sagas cinematográficas, uno podría pensar que los escenarios mostrados en esta aventura fílmica en particular, en lo referente a la oscuridad, sólo son alcanzables en estas obras de la ciencia ficción, que tanta maldad genocida sólo puede ser mostrada por Vader y su pandilla y por personajes similares. Nada más falso. La realidad actual en la Tierra, y muy particularmente en nuestro país, ha dado muestras indiscutibles de que atravesamos por una de las eras más oscuras y de extrema polarización de que se tenga memoria: el surgimiento de nuevas guerras genocidas en Europa y en Medio Oriente y, en México, la imparable escalada de inseguridad y crimen, causada o acompañada de los consabidos embates autoritarios desde el Ejecutivo y sus ataques a las instituciones y a los demás Poderes de la Unión, que no se veían en décadas.

Es en estos últimos años, en que instituciones y sectores de la población que han dado la batalla estoica, -la mayoría de ellos derrotada irremediablemente por la aplanadora autoritaria-, cuando se hace necesario emplear la sabiduría que en la antigüedad se desarrolló y aplicó en situaciones similares, surgida del conocimiento y el análisis de la naturaleza humana.

El estoicismo es una filosofía que surge en la antigua Grecia tres siglos previos a la era cristiana y que, lejos de romanticismos religiosos o dogmáticos, se aboca al estudio de la realidad y lo que se puede hacer ante ella, en el entendido de que la mayor parte de las variables están fuera de nuestro control y que únicamente podemos actuar sobre aquellas que sí lo están, haciéndolo con base en el desarrollo de la virtud, en el interés general y subordinando la emocionalidad a la razón, esta última tan ignorada y despreciada por enormes sectores de la población aún en tiempos de la inmediatez informática.

Y a pesar de que los irracionales atacan por sorpresa, con base en la violencia y el autoritarismo, los estoicos proponen actuar con serenidad y sabiduría, sin caer en el pánico y en aquellos aspectos sobre los que se tiene control. El estoicismo, pues, no es aguantar heroica y abnegadamente los embates de los demás y de la vida, como muchos creen. Es la actitud para alcanzar en consciencia el bienestar y actuar de la mano de la lógica y la razón para enfrentarlos. Los actuales son tiempos en los que ya todo mundo enseñó el cobre y de qué está hecho y el escenario de polarización y confrontación ya está dado. La refriega ya comenzó y sin espadas láser. Resta a cada quien actuar desde el lado con el que se identifica.

Que la “juerza” os acompañe, queridos ‘padawans’. Les recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.

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