Mtra. Zyanya Cervantes Gutiérrez, Intérprete de LSM
Un Intérprete de Lengua de Señas Mexicana (ILSM) es el puente de comunicación entre ambas culturas (sordos y oyentes), actividad donde realiza el cambio de Lengua de Señas a voz y viceversa en el contexto educativo; este no sólo debe conocer la Lengua de Señas sino también estar inmerso en la comunidad de personas sordas; así, el trabajo implica brindar la información en la lengua adecuada dentro del espacio áulico para poder garantizar el derecho a la educación de las personas sordas y eso es, precisamente, lo que hacemos en el Bachillerato Incluyente (BI) de Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (COBAQ).
Dentro del salón de clases del Bachillerato Incluyente, los ILSM conocemos previamente los temas que se estarán abordando para hacer una interpretación lo más fiel posible; la planeación de estrategias con los docentes resulta de suma importancia ya que en conjunto desarrollamos materiales específicos para los estudiantes, así los Interpretes podemos hacer sugerencias de las estrategias a usar dentro y fuera del aula con la intención de garantizar el aprendizaje. En BI tenemos la oportunidad de intervenir si se detecta que algún estudiante sordo no está comprendiendo el tema, entonces docente e intérprete, realizamos de manera creativa pero inmediata una estrategia positiva para ellos.
En BI, avanzamos a ritmo regular, adecuamos las necesidades de los estudiantes y ahí radica el trabajo de un binomio, docente-ILSM, ya que la fluidez, el lenguaje y viabilidad de las herramientas garantizan el éxito de cada estrategia; sin duda, la experiencia de presenciar una clase interpretada requiere incluir, e incluirse, ya que la interpretación implica un desfase en tiempo entre 3 a 6 segundos para poder captar la idea completa, por lo que en ocasiones las respuestas de los alumnos demoran esperando el mensaje señado, el análisis del estudiante y la adecuación a la gramática de la LSM; por ello, “la magia” se logra cuando todos los protagonistas convergen en un espacio de adecuaciones, empatía y alteridad.
Para el Interprete, física y mentalmente, el trabajo resulta gratificante pero también arduo pues el cerebro debe codificar y decodificar el mensaje de forma inmediata, nuestro rostro y manos son nuestra herramienta básica al conducir de forma correcta conceptos y emociones. Cambiar de una lengua a otra requiere alto grado de concentración para evitar que se malinterpreten las ideas; en COBAQ los intérpretes fomentamos también que la comunidad oyente aprenda la LSM, toda vez que resulta clave que trabajadores y estudiantes coincidamos en un mundo bilingüe, ya que, más allá de la denominada discapacidad, el arte de hablar con las manos es una extraordinaria oportunidad de inclusión para todos; por ello, juntos somos “Orgullo COBAQ”.