El día de ayer se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, en el que se recuerda los grandes movimientos que han existido en la historia de la humanidad para poder dignificar la presencia de la mujer en la vida cotidiana, pero sobre todo el poder reconocer los derechos que ellas tienen y la gran importancia de las actividades que realizan a diario en nuestra sociedad.
La dignidad de la mujer va por encima de cualquier otra situación. El respeto a sus derechos es una lucha que se debe tener de manera permanente, porque las mujeres son realmente ejemplo vivo en nuestra sociedad y en todo el mundo. Nuestras mamás, nuestras hermanas, nuestras parejas, nuestras novias, nuestras amigas… todas la mujeres merecen siempre nuestra consideración y nuestra solidaridad en su lucha por el respeto a su dignidad.
Quisiera mencionar algunas mujeres que, a lo largo de la historia de San Juan del Río, han sobresalido por su ejemplo su valor, su entrega, pero sobre todo por ser unas grandes mujeres. El caso de las hermanas Flores, quienes cedieron parte de sus propiedades para fundar el Beaterio de Nuestra Señora de los Dolores, en donde ellas se entregaron a través de la religión a la educación de las niñas de nuestra ciudad. De ellas, la hermana Beatriz fue la más destacada, puesto que ella continuó la obra hasta fundar otro Beaterio en la ciudad de Celaya.
La gran escritora María Nestora Téllez Rendón, ejemplo de superación y de gran espíritu de entrega a la educación a pesar de su ceguera, al escribir la obra ‘Staurofila’, que es un gran ejemplo, como ella misma lo denominó: un cuento alegórico.
Hablar de la madre Elisa Margarita Berruecos y Juvera es hablar de una gran mujer sanjuanense que se entregó en cuerpo y vida para apoyar a la niñez de nuestro México, logrando fundar las primeras casas cuna católicas en la república. Ella es un ejemplo de entrega al prójimo y de desprenderse de los bienes para atender a los más necesitados.
No menos importante es doña María Guadalupe Sara Pérez Romero de Madero, la esposa del presidente Francisco Ignacio Madero González, quien fue una digna compañera del ‘Apóstol de la Democracia’.
Mi último recuerdo es para la maestra Esperanza Cabrea Muñoz, destacada maestra y pianista; este año estamos conmemorando un centenario de su nacimiento. Ella es un digno ejemplo de entrega por la educación, por la cultura y por la familia.
En esta conmemoración del Día Internacional de la Mujer, solo nos queda decir: Gracias, Mujeres, por ser unas Grandes Mujeres.