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10 de julio 2024

Los Blanchet/Caldo de Cultivo

La experiencia ha demostrado que incluso bajo las mejores formas de gobierno, los encargados del poder, con el tiempo, lo han pervertido en tiranía.

Thomas Jefferson

Siempre fui fan de las historias de castillos y espadazos. No sé si en otra vida fui reina, princesa o sierva de un reino, pero verdaderamente esas historias me atrapan, aunque lo más monárquico a lo que he llegado en esta vida es que Marido me diga “mi reinita”.

El caso es que actualmente estoy picada viendo la serie House of the Dragon, precuela de la legendaria Game of Thrones. Ninguna de estas dos series está basada en hechos históricos, -por más que sus escenarios sean de corte medieval-. Ni siquiera existe la gran isla que alberga a los siete reinos en los que se desarrolla la acción, pero la trama está repleta de ambición, traición, oscuridad, luchas intrafamiliares por la conservación del linaje real, guerras y muerte al por mayor, miseria humana, empecinamiento en la división y sed de venganza. Es decir, contiene todos los elementos de lo que ha sido históricamente la política en el mundo, sólo que sin esos enormes dragones voladores, aunque en la realidad, y hasta la fecha, se vea  todo tipo de reptiles, arrastrados, pues, por el hueso.

Y si bien los métodos de acceso, o mejor dicho, de repartición del poder, pudieran parecer más modernos o evolucionados en pleno siglo XXI, la ambición y la bajeza en la rebatinga son básicamente lo mismo, en donde también figuran esas hordas violentas que, una vez llegadas al poder, se pretenden legitimar y en apariencia refinar, buscando que se olvide su origen pandilleril y naturaleza rijosa. En la actualidad, estos grupos llegan al poder legítimamente a través de los mecanismos democráticos, pero una vez ahí, depredan el entramado institucional que les dio el acceso, para así enquistarse.

En las dos series aparecen reyes y reinas dueños de sus propios palacios, no muy distintos a los que siguen existiendo en la vida real como: Buckingham, Palacio Real de Madrid, Kokyo en Tokyo y el Palacio Real de Ámsterdam, por mencionar algunos, ya que Europa y Asia están repletas de tan majestuosas edificaciones. En otra categoría de poder, se les conoce como presidentes a quienes viven en sus palacetes, como el Palacio de la Revolución en Cuba, el Gran Palacio del Kremlin, el Palacio de Miraflores en Venezuela y hasta en México, el Palacio Nacional.

Podría seguir mencionando monarquías y presidentes que en la actualidad son el retrato viviente de estas series y no terminaría, pero los reinos que más me preocupan por el momento son Iztapalapa, México y Estados Unidos. El primero está perdido y los otros dos no tienen remedio.

Y haciendo una pequeña analogía con esa serie de televisión que pretende ser fantasía, observo lo siguiente: en México dejaron a una reina para conservar el linaje (proyecto) de un antecesor de sangre muy pesada y de insaciable sed de poder, lleno de rencor. Por otro lado, en Estados Unidos ante la falta de mando, decisión y liderazgo de su actual reyecito, se vislumbra el regreso al trono del desequilibrado Donald Trump, que más que rey, parece el bufón de la corte y quien, increíblemente, algunos le atribuyen atributos de salvador de la Nación, a pesar de su más que evidente bajeza como persona y vergonzoso historial.

¿Qué es peor? ¿Un hombre o una mujer con sed de venganza? ¿Cómo reaccionará la reina electa de Palacio Nacional si el futuro reyecete del país vecino se le quiere poner flamenco?

¿Cómo se pondrán las cosas si por casualidad en los “yunaites” deciden hacer una jugada de ajedrez y enrocan al rey para proponer a una reina?

¿Qué nos espera?

No sé a ustedes, pero a mí me espera mi televisor para una tarde de House of the Dragon, que literalmente me ha quitado el sueño, ya que muchas veces los capítulos son tan dolorosos y tan terriblemente sorprendentes, que no he podido despegar los ojos de la pantalla esperando a que termine para ver si de casualidad concluye en un final feliz. Pero nunca es así. Al parecer a George R. R. Martin le es grato hacer sufrir a los actores y al espectador, porque cada capítulo termina peor de lo que comenzó, igualito a lo que está pasando en este y en muchos países. ¿Quién es el despiadado escritor de la historia actual de la humanidad?

Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.

 

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