En los últimos días, la comunidad queretana ha sido sacudida por una horrible tragedia, un recordatorio doloroso de la violencia que, aunque no es común en nuestro estado, duele y sigue siendo una amenaza latente.
Y es que hoy, Querétaro, conocido por su seguridad y tranquilidad, está enfrentado un desafío que nos recuerda que la paz no es un estado permanente, sino un valor que debemos construir y mantener juntos.
La cooperación entre la sociedad y el gobierno es vital para crear un entorno donde la violencia no tenga cabida. Los ciudadanos podemos ser ojos y oídos de la seguridad. La denuncia anónima debe ser una práctica común, tanto para prevenir incidentes, pero también para fortalecer a las instituciones de seguridad.
Cada queretano, desde su posición, puede contribuir a este esfuerzo colectivo. Recordemos que la seguridad es un bien común que requiere de la participación y compromiso de todos dentro de una sociedad.
Los que nacimos, llegamos y vivimos aquí, queremos paz, queremos Querétaro. Hagamos lo que nos toca y levantemos la cabeza con mucho orgullo para defender lo que con tanto trabajo hemos construido, un estado orgullo nacional.