Si en la década de los ochenta nos hubieran dicho que en 2024 Monterrey y América jugarían la final del futbol mexicano, que Rayados es el equipo millonario y que la final se jugaría en el mejor estadio del país, que está en Nuevo León y no en la capital del país, todos nos hubiéramos reído.
Pero la realidad supera a la ficción. Es 2024 y los millonetas son los regios. El estadio más cómodo, bonito y funcional es de Rayados. Y los jugadores con más cartel son del cuadro norteño.
Rayados tiene la mesa puesta para marcar un parteaguas en el futbol mexicano. La brillante historia que escribieron Vucetich, Suazo y compañía a inicio de siglo puede continuar en esta nueva etapa. Ganar la liga y jugar en verano el mundial de clubes donde enfrentará en la primera ronda a Inter de Milán y River Plate puede ser el paso para dar un golpe en la mesa y convertirse en el mandón del Fut Mx.
Cuando Sergio Canales, Oliver Torres y Lucas Ocampos se enchufan se ve difícil que alguien pueda detenerlos. Yo le pongo ficha a las rayas. Creo que está naciendo un nuevo líder en el balompié azteca.
Dicho lo anterior, debo de reconocer que si hay un equipo con la mística necesaria para detener a Monterrey, es precisamente su rival. El Ave tiene las credenciales y la historia de su lado para salir vencedor.
Hace mucho que no me entusiasmaba tanto una final de la liga nacional. Ya le avisé a mi esposa para que sume a mi plan semanal futbolero o que arme un plan todo incluido sin mi. Yo esta final no me la pierdo.