Los diputados afines al régimen, en su infinita sabiduría, o al menos eso presumen, han aprobado el presupuesto para 2025.
Claro, porque nada dice «transparencia» como decidir cómo gastar el dinero de todos como ellos quieran gastarlo.
Este presupuesto incluye más fondos para «proyectos de infraestructura» que pocos usarán y cuyo impacto nadie verá.
La ironía es que, mientras ellos se felicitan por su «trabajo bien hecho», el resto del país no se ha dado cuenta que los sectores más sacrificados serán salud y educación, nuestros talones de Aquiles que nuevo no serán propiedad.
De pilón, también vienen recortes al INE porque nada dice «democracia» como limitar los recursos de la institución que debería garantizar elecciones limpias.
Aparentemente, algunos piensan que si el INE tiene menos dinero, habrá menos posibilidades de que se descubran «irregularidades», o lo que es lo mismo, fraudes.
Y para rematar, se hablan de ‘restricciones’ para la elección judicial. Porque, claro, si el sistema judicial no está completamente atado de manos, ¿cómo van a manejar los políticos el país a su antojo?
En resumen, México sigue siendo un lugar donde al momento de repartir los dineros del presupuesto la sátira se escribe sola. Literal.