Estamos a unos días de la celebración de la Navidad, fiesta que, sin duda, es una de las más importantes para la sociedad, para algunas religiones, pero, sin duda, es una fiesta para recordar en familia, para estar en unión con las familias, para verdaderamente sentir el espíritu de la unión familiar.
La Navidad conmemora un acontecimiento único, el nacimiento de Jesucristo, en Belén, de María la Virgen en medio de la soledad de un pesebre y en la más humilde situación que un ser humano se haya imaginado.
El nacimiento de Cristo, anunciado por los profetas, se ve consolidado con este acontecimiento en el que los evangelios narran la situación que se vivía en ese momento en el mundo, una situación, por cierto, completamente diferente a la que tenemos en nuestra realidad.
En un momento de paz, Dios se hace hombre y viene a buscar al hombre para su salvación. Casi todas en todas las religiones, es el hombre que busca a su dios pasa salvarse, pero, en el cristianismo, es Dios que va a buscar a su creación y ofrece la salvación.
Se cumplen 2024 años del nacimiento de Jesús hecho hombre, se cumple un aniversario más de la profecía que se había anunciado, se cumple un año más de la renovación de la esperanza. Sin embargo, en este mundo de conflictos, en este mundo de contradicciones, en este mundo de profetas falsos, de argumentos que van en contra de la realidad, de formas económicas que destruyen el verdadero desarrollo de la persona, pareciera ser que la Navidad pasa desapercibida.
Debemos de buscar que el Nacimiento de Jesús traiga una verdadera esperanza, debemos de buscar que Jesús, Dios hecho hombre, sea verdaderamente el príncipe de la paz, que conceda la paz a todo el mundo y que brinde una verdadera esperanza a quienes vivimos en la actualidad.
Los católicos iniciamos también un Año Jubilar, como cada veinticinco años, recordaremos el nacimiento de Cristo, un tiempo de peregrinar, un tiempo de reflexión, un tiempo de perdón y misericordia.
Deseo, a todos los lectores de AD Querétaro, una muy feliz Navidad 2024 en compañía de toda su familia, les envío, de igual forma, un fuerte y cálido abrazo. Muchas felicidades.