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15 de enero 2025

Los Blanchet/Caldo de Cultivo

Son muchos los recursos (yo les llamaría artimañas o estratagemas), de las que dispone el mal político para deslindarse de culpas, disminuir su deplorable imagen y aferrarse al hueso. Y como parte de ese arsenal, figura en especial una triquiñuela pasiva, pero efectiva, que no requiere de ningún esfuerzo porque apela a la escasa memoria colectiva de los gobernados: la congeladora del recuerdo.

En países avanzados como Japón y algunos de Europa, el ventilarle sus “travesuras” a un servidor público implica, por vergüenza propia, su renuncia al cargo y el fin de su carrera política. En América -no solo en Latinoamérica, ahí está EEUU y su Trump, oficialmente el primer delincuente que será presidente- ninguna corruptela es lo suficientemente grande o importante como para activar su deprimido mecanismo de vergüenza, ni tampoco a los mecanismos de justicia del estado para su castigo efectivo, cerrando así la pinza de la impunidad.

Y qué mejor ejemplo que la toma de protesta el viernes pasado del dictadorcete bananero Nicolás Maduro por un tercer período, (con la complacencia y felicitación del gobierno mexicano), producto del fraude electoral más burdo y rupestre que se haya visto, que haría palidecer a cualquier priísta del viejo cuño. Consumado el fraude, el déspota solo aplica alguna cantidad de represión policial y el asunto se manda a la congeladora, que hará su trabajo eficazmente. ¿Que se reaviva el tema con motivo de su toma de protesta? No hay problema. Se repite el tratamiento con la adición de una mayor dosis de discurso victimizante contra los “enemigos de la patria” y listo. El asunto se enfriará otra vez y Maduro completará, sin problemas, su tercer mandato sin que la condena internacional le haga mella, ya que nadie irá por él, ni siquiera Trump, quien carga su propio costal de ignominia.

Y qué decir de México, paraíso frigorífico de la memoria colectiva en el que los más descarados y comprobados cochupos y raterías quedan perniciosamente congelados para que sus autores continúen, intocados y sin descarrilamientos, gozando de las mieles del poder.

País de vanguardia.

Plataformitis

Soy de la generación X, y como muchos de mi generación, e incluso una gran mayoría de los Baby Boomers, nos defendemos bien con esto de la tecnología, y cuando se nos llega a atorar algo, tenemos la humildad de preguntar o buscar algún tutorial que nos saque del bache. Aunque ha habido veces en que me he topado con la necesidad de preguntarle a personas de generaciones más recientes, de quienes he recibido respuestas con poca amabilidad y con tono de: “ay, la doñita tan inútil”, situación que no me quita el sueño ni me baja la autoestima, porque me permito recordarles que nuestra generación y la anterior a la mía desarrollaron esa tecnología que hoy ellos usan con tanta destreza.

Lo anterior viene porque una cosa es la tecnología que ayuda y otra, la que satura. En la actualidad todo son Apps y plataformas que requieren nombres de usuario y passwords de mínimo ocho caracteres con números y símbolos, de las que hay que llevar un registro minucioso para no utilizar unas por otras, ya que si te equivocas, gacha tu calavera, el sistema en cuestión te bloquea la cuenta, te hace comenzar de ceros a crear una nueva clave, y peor, si te equivocas con la plataforma del banco, -porque te bloqueará-, te hará sentir que pierdes la vida, transformándola en un caos, provocándote hipoglicemia y te verás en la necesidad de perder un día o más para recuperarla teniendo que ir al banco o llamar al infame call center, que cuando ya te hizo marcar el uno, el tres, el cinco y el cero, ingresar la cuenta, la clave, el Nip, la fecha de nacimiento y tu reconocimiento de voz, te saca del sistema y te cuelga ¿Verdad que les ha pasado?

Literal, tenemos dos hojas tamaño carta llenas por los dos lados con las claves de ingreso a un montón de plataformas ahora indispensables para la existencia en este siglo. Hemos creado unas tan raras, que parecen estar escritas en Klingon. Analizándolo, esto de las plataformas y las Apps llegan a ser adictivas, por eso, para este año, mi propósito será evitar todo aquello a lo que le tenga que ponerle passwords, todo por mi paz mental. De mi propósito de ejercitarme y de evitar la comida chatarra que engorde, luego hablamos.

Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.

 

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