Donald Trump cumplió con la amenaza de su primer día sobre firmar una orden ejecutiva para imponer aranceles del 25 por ciento a todos los productos mexicanos y canadienses que ingresaran a Estados Unidos.
A pocas horas de que estos aranceles entraran en vigor, el Gobierno de México y el Gobierno de Canadá lograron retrasar al menos durante 30 días estos aranceles impuestos por Donald Trump.
Esto es una muy buena noticia para los tres países involucrados, pero concretamente para México. No nos conviene en lo absoluto entrar en una guerra comercial, una guerra de aranceles con nuestro principal socio comercial.
El Gobierno mexicano había amenazado precisamente con poner aranceles también a los productos estadounidenses que entraran a México.
No le conviene a ninguno de los dos porque todos… todos pierden. Sin embargo, quien tiene las de perder menos claramente es Estados Unidos. Aquí te explico por qué México representa para Estados Unidos 16 por ciento de sus exportaciones y solamente 14 por ciento de sus importaciones, mientras que, para México, Estados Unidos representa 82 por ciento de las exportaciones y cerca del 50 por ciento de nuestras importaciones.
Ocho de 10 productos que México exporta lo hace a Estados Unidos, y la mitad de los productos que México trae de otros países vienen de Estados Unidos.
A Estados Unidos le afectaría que México le ponga aranceles, claro, pero no es lo mismo que te fracturen un dedo a que te fracturen una pierna. México no es China, y tanto Estados Unidos como China se pueden dar el lujo (entre comillas) de entrar en una guerra comercial y de aranceles porque ninguno de estos dos países depende directamente del otro en tema de exportaciones e importaciones.
Estos dos países tienen tan fragmentado su comercio exterior que no dependen por obvias razones de ningún país, porque Estados Unidos y China le venden a todo el mundo y le compran a todo el mundo.
Se podría decir que incluso es una estrategia de seguridad nacional de ambos países. El Gobierno mexicano no puede echar las campanas al vuelo.
Tiene 30 días para generar una estrategia que pueda lograr que estos aranceles queden inhabilitados en el tema, que hay instrumentos jurídicos con los que México puede defenderse ante estos aranceles. No solamente se tiene que ver y analizar de una manera económica y jurídica, sino también política, porque después viene la renegociación de este tratado.
Ya lo de Ecuador es punto y aparte, porque, así como México no es China para ponerse al tú por tú con Estados Unidos, Ecuador tampoco es Estados Unidos para ponerse al tú por tú con México. Las exportaciones de México a Ecuador únicamente son el 0.1 por ciento.