Logo Al Dialogo
12 de febrero 2025

Los Blanchet/Caldo de Cultivo

Hace dos semanas el mercado bursátil norteamericano se sacudió al caer el índice Nasdaq en tres por ciento como consecuencia del lanzamiento de la aplicación china de inteligencia artificial Deepseek V3. Sobra decir que los chinos son una potencia tecnológica en este y en otros campos y no por primera ocasión. Simplemente echemos un vistazo a la historia para constatar cómo, por ejemplo, el invento de la pólvora por ellos en el siglo IX y el consecuente desarrollo de las armas de fuego, marcaron los nuevos derroteros de la guerra, que pronto dejaría de ser una pelea cuerpo a cuerpo y permitiría eliminar al contrincante sin necesidad de tocarlo y a mayores distancias que las lanzas y las flechas. Es decir, la tecnología (si, un simple mosquete fue todo un desarrollo tecnológico de la época y de ciencia ficción, si esta hubiera existido entonces), sigue siendo objeto de feroz competencia entre las potencias mundiales junto con el poder económico, que se avivan mutuamente.

Y es que los niveles alcanzados por la inteligencia artificial en los últimos cinco años no tiene precedentes: la creación de realidades virtuales al alcance de cualquiera a través de una aplicación de teléfono celular sobrepasa cualquier predicción y genera un gran revuelo acerca de sus ya ilimitadas posibilidades para el diseño creativo, la adquisición y procesamiento de datos e información y el desarrollo industrial y científico en general, todo ello sin que aún se haya dado la masificación de la computación cuántica que, tan pronto se resuelvan algunos problemas técnicos, elevará todo esto hasta niveles difíciles de prever.

Por ello, los viejos temores acerca de los peligros de la IA ya comienzan a materializarse, sobre todo cuando esta es usada por los ‘malosos’, -como diría Ernesto Zedillo-, que desde ahora aprovechan sus ventajas para el espionaje, el robo de datos personales y las posibilidades de utilizar la voz y la imagen de una persona y recrearla con total realismo con fines delictivos. Más aún, cuando la IA llegue a auto gobernarse, reproducirse y mejorarse a sí misma o, peor aún, cuando se le ceda el gobierno de las sociedades humanas, no habrá vuelta atrás y no faltará quien añore a los patéticos que actualmente ocupan las sillas presidenciales. Ni Sarah Connor podrá salvarnos.

per tacita

Desde que tengo uso de razón he sido gran aficionada del fútbol americano, deporte que me gustó y conocí gracias a mi padre, que influyó también a que mi equipo favorito fuera el de los Steelers. Cada que comenzaba la temporada, era para mí todo un movimiento de “testosterona femenina”, que me llevaba en cada partido a gritar desaforadamente en apoyo a mi equipo, y no importaba que no llegara a la final, yo siempre fui y seré fan de los Acereros de Pittsburg.

El domingo pasado en el Super Bowl 59, Kansas y Philadelphia se presentaron con la cabeza en alto tras haber sido los mejores durante toda la temporada, pero con pena y dolor atestiguamos cómo en la primera mitad del partido, las Águilas (y no del América), le pusieron una arrastrada a los Chiefs de la cual todos decíamos: ¡paren esa masacre!

El presidente Trump llegó al Super Bowl (hasta donde tengo memoria ningún presidente lo había hecho), en el Air Force One, después de haber decretado en pleno vuelo el cambio de nombre del Golfo de México, y aunque iba a ver ganar a Kansas, dijo que el decreto que había firmado era más importante que el mismo Super Bowl. Puedo asegurarles que ahí estuvo la mala vibra que llevó a los Chiefs a pasar por semejante derrota. Fue tan fuerte la paliza, que Trump no aguantó, agarró su ego y se retiró abucheado antes del final del partido.

Como es costumbre, personalidades de alto calibre se apersonaron a tan especial evento. Una de ellas, Taylor Swift, quien por ir a acompañar a su galán Travis Kelce, jugador de Kansas, le abuchearon cuando apareció en la mega pantalla del estadio, como si la güerita hubiera tenido la culpa de los interminables errores en la cancha. ¿O habrán sido los acarreados de Trump?

Lo que le acabó de dar al traste al evento fue el show del medio tiempo. Ese icónico espectáculo complemento del Super Bowl ha venido a la baja por la menor calidad de los artistas que ahora presentan, y esta vez rayó en lo decadente. Un tal Kendrick Lamar, rapero, fue quien encabezó el show que sólo a los americanos les resultó emocionante, no así al resto del mundo. Ya me imagino la cara de Sir Paul McCartney, de Lady Gaga y hasta de la misma Taylor Swift al tener que chutarse semejante bodrio de espectáculo, habiendo sido ellos exitosos partícipes en su momento.

Así que después de la paliza a los Chiefs, la presencia de Trump y el nefasto show “musical”, me quedo con que eso no fue un Super Bowl, fue una “Super Tacita”, y si lo digo más enojada, fue tan sólo un insignificante Vaso Desechable.

Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.

Facebook: @LaKJetaTV

Instagram: la.blanchet

TikTok: @hblanchet

Logo Al Dialogo
CREAMOS Y DISTRIBUIMOS
CONTENIDO DE VALOR
DOMICILIO
Avenida Constituyentes 109, int.11, colonia Carretas.
C.P.76050. Santiago de Querétaro, Querétaro.
AD Comunicaciones S de RL de CV
REDES SOCIALES
Logo Al Dialogo
© 2024 AD Comunicaciones / Todos los derechos reservados