El pasado fin de semana, y aún llegado el lunes, continuamos con más pérdidas. El domingo murió Yolanda Montes Farrington, conocida como “Tongolele”, y el lunes, Francisca Viveros Barradas, famosa como “Paquita la del Barrio”, mujeres totalmente disruptivas para su época. El fallecimiento de Tongolele a los 93 años era más comprensible…pero ¿Paquita? Tenia tan solo 77 años y los setentas son los nuevos sesentas. Ahora, ¿quién podrá defendernos?
¿Quién va a echarles en cara sus miserias a los inútiles, a los animales rastreros, a las escorias de la vida, a los adefesios mal hechos, a las malditas cucarachas, a los infrahumanos, a las alimañas, a las culebras ponzoñosas y a las sabandijas que tanto daño nos han hecho?
¿Qué? ¿Saldrán ahora a las calles como salvajes sin que nadie los contenga, sin que nadie les cante sus verdades a la cara con la valentía requerida?
Porque los puntuales adjetivos que espetaba con tanta asertividad y conocimiento de causa desde el fondo de su corazón no sólo aplican a los maridos irresponsables e infieles, a los mazacotes, -como los llamaba Lamoglia-, sino que también le vienen como anillo al dedo a un amplísimo sector de la clase política, en especial a aquellos que tienen a México en los últimos lugares en el ranking mundial de corrupción, con su clásico himno Rata de dos Patas.
Paquita, además, podría decirse que fue cronista y profeta de la realidad mexicana, al describir con una canción cómo el electorado entregó un Cheque en Blanco al grupo político actualmente enquistado en el poder.
Paquita ya no está, Paquita se fue. ¿Quién continuará con este legado? ¿Ahora, en qué canciones encontrarán consuelo y desahogo los corazones mexicanos? Por si fuera poco, continúan los avionazos, la incertidumbre de los aranceles, y para rematar, Paul Ospital se va del PRI… ¡¿Dios, cuántos más?!
Asperger
El día de ayer se conmemoró el Día Internacional del Síndrome de Asperger, con el que se busca hacer conciencia sobre esta condición que, en promedio, presenta uno de cada cien niños en el mundo. Este síndrome se caracteriza por la dificultad de establecer comunicación y relaciones interpersonales fluidas, por patrones de conducta repetitivos e intolerancia a los cambios inesperados. En el año 2013 se le reclasificó como uno más de los trastornos del Espectro Autista aunque, a diferencia de estos, el Asperger suele acompañarse con niveles de inteligencia mayores al promedio y no constituye una enfermedad en sí, sino que es considerado por muchos simplemente como un perfil alternativo de personalidad, gente con un cableado cerebral diferente y visiones diferentes sobre el mundo y el entorno común.
Aunque no fue materia del festejo de ayer, existe otra condición conocida como TDA (Trastorno de Déficit de Atención), que es aún más frecuente (uno de cada veinte personas lo presentan), y que se manifiesta como dificultad para prestar atención a los detalles, a seguir instrucciones y a completar tareas, con frecuencia acompañado de impulsividad e hiperactividad.
Es un hecho afortunado que estas condiciones del funcionamiento cerebral estén actualmente identificadas y documentadas, así como el surgimiento de las terapias conductuales desarrolladas para su tratamiento, pero es una lástima que esto ocurra demasiado tarde para mí y para que mi madre dejara de considerarme simplemente como un chamaco rarito y distraído. Ya le informaré cuando esté en el otro lado.
Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.