Sergio Arellano/Asesor en Derechos Humanos
@siarellano5
Bien se dice que el hombre es un animal político por naturaleza. Desde la época más rústica hasta nuestros tiempos de avanzada tecnología, hemos procurado la búsqueda de estrategias para establecer reglas comunes, responsabilidades y principios generales para el bienestar colectivo. A la fecha, se han perdido aquellos valores institucionales que se defendían con capa y espada; lo que podemos observar, es que los actores políticos, reman con la marea del momento sin importar la afectación que le generan a la ciudadanía.
Un ejemplo de ello son los partidos políticos de la entidad queretana, los cuales están en jaque tras la salida de sus militantes que se han adherido a otros institutos, generando un desbalance en órganos de representación como la legislatura local; desencuentros que implican una mayor parálisis en los proyectos de ley, mismos que siguen sin dictaminarse en sus respectivas comisiones toda vez que están centrados en sus disputas personales.
Ahora bien, estimada o estimado lector, el hecho de que existan enemistades destruye la posibilidad de contar con una oposición responsable e inteligente ya que, desafortunadamente, son ellos quienes protagonizan estos circos mediáticos. Dicha desunión solo provoca que los grupos hegemónicos se impongan con más fuerza al atestiguar que la oposición, se encuentra en decadencia. ¿Cuál será el desenlace?