“No queda obsoleto desde la Pangea ¿De quién habrá sido esta super idea?”.
Así abre Melendi una estrofa de su canción “Me gusta el futbol” y me parece el enunciado ideal para iniciar esta columna y platicarles una perorata entre dos queridos amigos de la cual fui testigo a través de Whatsapp.
Siéntate y tómate tu café que el chisme está bueno.
Como siempre sucede con el Real Madrid, ganó (¡Otra vez!). A mi juicio de manera muy polémica, pero ante los ojos de mis 2 amigos, ganó correctamente. Estando de acuerdo en el desenlace del partido, vino un abrupto rompimiento sobre las formas del triunfo, y yo, como viendo un partido de tenis, movía los ojos viendo cada nuevo mensaje y tratando de entender porque 2 personas que opinaban igual tenían visiones tan dispares.
El futbol siempre nos entrega al final de un torneo un ganador, y sus seguidores nos subimos a ese barco del triunfo y también queremos ganar los alegatos. Lo que parecía una pelea entre dos amigos yo lo encontré casi poético: Dos personas cultas, con conocimiento de causa, con principios, con educación, se dijeron de todo por algo en lo que inicialmente estaban de acuerdo. Ese “algo” que genera este comportamiento, solo lo tiene el deporte, y para el caso de mi anécdota de ayer, el futbol.
Sin poder definir lo que paso, puedo decirte que por eso me gusta el futbol. Tiene un no se que que que se yo que nos atrapa y nos altera.
Siento que ya comencé a cantinflear. Mejor te dejo con otro extracto de la canción de Melendi que explica lo que yo no supe describir:
“Recuerdo el primer día que fui con mi padre estaba el campo lleno para desvirgarme, sentí por mi cuerpo un dulce cosquilleo cuando el fondo norte gritaba el oh-eh-oh”.