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19 de marzo 2025

Los Blanchet/Caldo de Cultivo

En la década de los 60s, -aún recuerdo-, las críticas ciudadanas al entonces presidente, de 1964 a 1970, Gustavo Díaz Ordaz, se enfocaban, cómo no, a la violenta represión hacia el movimiento estudiantil del año 1968 y a la huelga de médicos, cuatro años antes. Sin embargo, durante el período del llamado Desarrollo Estabilizador, del que Díaz Ordaz fue el último exponente, se crearon políticas encaminadas al crecimiento y estabilidad económica y política, a lo que incluso se le llegó a llamar “el milagro mexicano”. Durante este no se hablaba de grades desfalcos en el erario, de inflación o devaluaciones. Esa era fue inaugurada por su sucesor, Luis Echeverría, período que se extendió hasta el final del siglo XX y en el que México experimentó desquiciantes crisis económicas y hasta magnicidios.

Si bien el siglo XXI inició con estabilidad política y económica, no estuvo libre de transas y corruptelas. Los escándalos del “Toallagate”, de los Fideicomisos Aduanas I y II y los de tráfico de influencias de los hermanos Sahagún fueron la nota en el período de Vicente Fox, la Estela de Luz en el de Calderón, disparándose en el de Peña Nieto con los de la Casa Blanca y la Estafa Maestra por más de 7 mil millones de pesos y elevándose a la estratosfera en el de López Obrador con el fraude a Segalmex por 15 mil millones de pesos, la Casa Gris, el agandalle a los fideicomisos y el manoseo a las Afores, aunado al daño a los equilibrios del poder y al Estado de derecho y el crimen desbordado.

A todo esto, las preguntas que surgen son: ¿cuánto saqueo más puede aguantar un país antes de llegar al colapso económico y cuánto puede resistir al embate de gobernantes ya no sólo corruptos, sino ahora también populistas y hasta desquiciados, situación nuevamente compartida con los Estados Unidos con el regreso de D. Trump?

¿Dónde está ese límite?

¿Qué pasa?

Llevo una semana en la que me ha costado trabajo entender qué está pasando. Siento no encajar en el mundo, el actuar de la mayoría de las personas me está siendo verdaderamente incompatible con lo que pienso y siento. Veo las noticias y me pongo peor. Intenté analizar si es por culpa de la resonancia Schumann, Mercurio retrógrado o la próxima entrada de la primavera. El saber que se esperaba un eclipse lunar llamado Luna de Sangre me provocó ansiedad, aun sabiendo lo majestuoso que podría ser como todos los fenómenos naturales, pero el que hasta en la Luna tuviéramos que ver sangre, mas la derramada en este planeta, me causó desasosiego. Conociendo científicamente que la Luna afecta al sistema vibratorio de la Tierra por el hecho de impactar directamente en la parte líquida del mismo, -y el planeta es 70% agua, al igual que los humanos-, me pregunto: en estos momentos ¿la humanidad puede aguantar más desastres? En esta era ya no vemos lo duro, sino lo tupido.

Ante mi momento de depresión, decidí no hacerle más cuestionamientos a la vida y mejor disfrutar de un paseo familiar en una plaza queretana a la que ya teníamos rato de no visitar, con toda la intención de comprar por comprar, para subirme un poco el ánimo. Pero como dice el dicho: cuéntale tus planes a Dios, y de pasada a Marido, para que encuentres obstáculos curiosos en el camino.

Primero, no contemplé que era puente y que lo que iba a sobrar en esa plaza era gente (de lo que venía huyendo). En el estacionamiento era más fácil encontrar un oso polar que un lugar para aparcar. Literalmente la gente se apañaba los lugares como “concha en internado”, y no tuvimos otra más que aplicar la de aventar la lámina, como en Chilangolandia.

Dentro de la plaza la gente caminaba en multitud, sin orden, como en el metro Balderas, mientras algunos se sentaban en las fuentes con todo y sus mascotas (la tienda es pet friendly, cosa que aplaudo), pero yo me preguntaba: ¿por qué no compran y se van? Es una plaza para comprar, no para contemplar. A eso le agrego que hizo mucho calor, y para completar el cuadro, Marido, al saber mis planes derrochadores, me limitó la tarjeta de crédito. Entonces, mi combo del fin de semana fue: muchos humanos, calor excesivo, menopausia y tarjeta controlada. Muy mala combinación. Ya me desquitaré.

Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.

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