Sergio Arellano/Asesor en derechos humanos
@siarellano5
Recordará, apreciable lectora o lector, aquella frase del ex Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, al referirse a la supuesta verdad histórica en el caso Ayotzinapa en donde desaparecieron los 43 estudiantes; penoso hecho que sigue sin una respuesta clara y contundente de lo sucedido.
En ese mismo contexto, considero que no hemos avanzado en el combate a la delincuencia organizada y nuestro país sufre una decadencia nunca antes vista, toda vez que los delitos se han agravado en una forma cruel e irreal. No es una excepción lo ocurrido en el rancho Izaguirre en el Estado de Jalisco; nos duele como mexicanos, conocer las historias de las familias que buscan a sus seres queridos en dicho predio tras la opacidad e inactividad de las autoridades de procuración de justicia.
Luego entonces, la primera mandataria, lejos de coadyuvar para fincar responsabilidades y ser solidaria con los colectivos de búsqueda de personas, manifiesta con frialdad que nos acotemos a la “verdad” conocida por todos y que no nos adelantemos en conjeturas, cuando las evidencias son irrefutables.
La experiencia nos dicta que el costo político y las omisiones gubernamentales, en algún punto son evidenciadas y sancionadas, por lo que insisto en que no debemos de minimizar la noticia que abraza a los horrores de la nación en detrimento de los derechos fundamentales.