Sergio Arellano/Asesor en derechos humanos
@siarellano5
Largo y tendido, se ha discutido sobre la concepción jurídica de los animales. Me incluyo en el grupo de especialistas que los considera como “personas no humanas”, lo que significa que deben ser arropados por el artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece que todas las personas (sin distinción) gozarán de los derechos humanos reconocidos por dicha Carta Magna.
No es una novedad que día con día, las sanciones, han ido evolucionando en aras de erradicar todo tipo de violencia, maltrato o tortura; migramos de una sanción administrativa a tipificarlo como delito en el Código Penal. Bravo. Pensando en la secuela de este asunto, ¿qué otros resultados tenemos? En otras palabras, ¿qué espacios se han logrado para proteger la vida de estos seres sintientes? Hace unos días, se hizo de conocimiento público, la imposibilidad de llevar a cabo una corrida de toros gracias al trámite jurisdiccional promovido por activistas, principalmente, la asociación: “animal heroes” que encabeza Jerónimo Sánchez. No cabe duda de que las corridas, charreadas, entre otras eventualidades, siguen siendo un “baluarte” de los queretanos, un patrimonio cultural con arraigo que es difícil de superar.
Celebro que se están gestando reformas en la materia en vías de salvaguardar la dignidad animal más allá de cualquier justificación; esperemos que en los próximos días se materialicen estas iniciativas que han quedado en el rezago legislativo por muchos años.