Hoy, es 10 de mayo, Día de las Madres, un día que, si bien no está en el calendario de las fiestas cívicas o fiestas religiosas, es uno de los días con más significado para todos los mexicanos, el día que recordamos a nuestras mamás, las que afortunadamente están vivas y las mamás que ya han partido de este mundo.
Hablar de una Madre, así escrito, con eme mayúscula, es hablar del amor más puro, más noble, más leal que existe en el mundo, es hablar de la persona que más nos quiere, nos cuida y nos tiene presentes todo el día, independientemente de la situación en la que nos encontremos.
Por eso, nuestras Madres, merecen todo nuestro reconocimiento, nuestro aprecio y nuestro amor, pero, sin duda, tenemos que destacar a todas aquellas madres que, desde temprano, están despiertas y, con su trabajo, ayuda a sostener a sus hijos, que, incluso, pasan todo el día fuera de su casa para darles una vida mejor a cada uno de ellos y que, a veces, no se valora, de manera adecuada, ese trabajo.
Muchas de nuestras Madres dividen su día en el trabajo y en el cuidado de sus hijos, pero este último punto, por mucho, supera el primero, ya que no hay Madre que no se desvele, que no se preocupe, que no esté permanentemente viendo por el desarrollo de cada uno de sus hijos.
Las Madres dan todo por sus hijos, dan incluso su vida, dan su salud, sus mejores años de la vida, es un ejemplo de amor en la vida que no tiene ninguna comparación y que, el día de hoy, 10 de mayo, reconocemos agradecidos por esa forma de cuidado.
Quisiera enviar una cordial felicitación a todas las mamás, a las mamás queretanas, que son un ejemplo que seguir; a las mamás que leen este gran medio AD, a las mamás que mucho aprecio, a todas ellas: ¡Muchas Felicidades!
Concluyo con un himno que pronunciara el papa Francisco en la Basílica de Guadalupe y que es un homenaje a las Madres: