Hasta hace muy poco tiempo, la ciudad de San Juan del Río se regía por el sonido de las campanas de los diversos templos católicos de la ciudad y, así, la vida transcurría, de una o de otra forma, con el bello sonido de estos instrumentos que se escuchaban a diario. Yo todavía recuerdo cómo, en las mañanas alrededor de las 6:00 horas, la campana mayor del Santuario de la Virgen de Guadalupe se hacía escuchar con su hermoso sonido grave que tiene y, con ese sonido, era el inicio de la jornada del nuevo día, situación que, inclusive, todavía se escucha de lunes a sábado, pero que los domingos cambia a un horario más temprano para la primera misa dominical.
Toda la época virreinal y por muchos años más, las campanas rigieron las actividades del día. A las 6:00 horas, el rezo de los laúdes e inicio de la jornada laboral; al medio día, se escuchaba el toque de ‘Ángelus’ y se suspendían actividades para el rezo de la oración mariana de todos los días; a las 15:00 horas, el solemne toque de la hora de nona, que recuerda la muerte de Nuestro Señor Jesucristo. En las tardes, se escuchaba, cerca de las 18:00 horas, la llamada al rezo de vísperas y, a las 20:00 horas, la llamada por los difuntos o también conocido como “toque de ánimas”. En algunos días, se daban otros toques como cuando se llamaba para recordar los días de ayuno, en los cuales, la noche anterior, se repicaba por un tiempo considerable una de las campanas menores para recordar el día de ayuno o qué decir de los llamados “toques de rogativas”, que se daban cuando existía una gran necesidad o cuando sucedía alguna situación inusual como alguna tormenta o moría el papa o el obispo.
Hasta el año 2016, estos toques se conservaron en la ciudad de San Juan del Río gracias a la labor de don Jesús Ruiz Sánchez, quien, como campanero, sirvió, por más de 50 años, a la Parroquia de San Juan Bautista; él era el responsable de los toques de las campanas, de su conservación y de su cuidado y, por qué no decirlo, de quererlas. Sin embargo, por motivos de edad, tuvo que dejar este oficio, que es de los más desconocidos y que poco se valora. Ahora, desafortunadamente las llamadas de las campanadas del Santuario Diocesano de la Virgen de Guadalupe se dan sin sentido, a veces, a deshoras y, en la mayoría de las ocasiones, pasan desapercibidos los toques, aunado a que se han quitado el toque de vísperas y el toque de ánimas. Yo espero que no se olviden y que, ojalá, pronto, se puedan recuperar como parte de la tradición del pueblo sanjuanense.
Creo que vale la pena mencionar algunos datos importantes de las campanas de la Ciudad de San Juan del Río: la campana más antigua se encuentra en el Templo del Monasterio de Nuestra Señora de los Dolores (el Beaterio) y data del año de 1818, es una esquila y se denomina María. La campana mayor del Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe se llama Santa María de Guadalupe y fue mandada a hacer por el padre Esteban García Rebollo, quien renovó, en su momento, todo el conjunto parroquial. Las campanas más recientes en su hechura son las del Templo del Monasterio de Nuestra Señora de los Dolores (el Beaterio), que datan de 1910 y se denominan San Francisco y María Virgen Dolorosísima.