Se pronostican vientos de cambios en el Estadio Corregidora. En apariencia, los Gallos Blancos tendrán nuevos dueños y por ende una nueva dirección.
Se desea que los nuevos propietarios lleguen a crear infraestructura, a realizar contrataciones inteligentes que den equilibrio al equipo, y que consigan éxitos deportivos a corto y mediano plazo. Pero eso son deseos.
El deporte (y en especial el futbol) es caprichoso. No todo resulta con planeación y buenos deseos. Proyectos muy importantes con excelente capital financiero y humano han fracasado por múltiples factores ajenos. El Real Madrid galáctico y el PSG árabe son los mejores ejemplos de que estrellas más dinero no es la fórmula del éxito.
Por ello, ojalá llegue a Gallos una directiva que se comunique con su afición y su prensa. Que les hable de expectativas y realidades. Que explique cuál será el proceso y la metodología.
En la afición debe de existir también una gran responsabilidad: la de la paciencia. Los proyectos exitosos no se construyen en un día. Y muchas veces los triunfos vienen acompañados de tropiezos. La administración de Club Querétaro tuvo precisamente un proceso como el que cito. El éxito llegó muy rápido. Y después vino la tormenta.
Estoy hablando al aire. Vamos a esperar que se confirmen los rumores. Parabienes para la directiva actual que ha mantenido al equipo en Querétaro, y buena vibra para que la posible nueva directiva llegue a Querétaro.