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11 de junio 2025

Los Blanchet/Caldo de Cultivo

Todo sistema, natural o artificial, requiere de ciertas condiciones para operar, mantenerse en marcha y, si es posible, evolucionar. El equilibrio es indispensable para ello. Es el balance entre las fuerzas internas que lo componen.

El átomo es el resultado del equilibrio entre la masa y la polaridad electromagnética de sus partículas, y de igual forma, el Universo entero es producto del equilibrio entre sus cuatro fuerzas conocidas y otras que estamos en proceso de comprender, pero cuyo magnificente resultado está a la vista.

En la naturaleza, la interacción entre sus elementos y entre las especies vivas que la pueblan logra equilibrios de largo plazo que sólo son rotos por cataclismos. Entre sus componentes, paradójicamente, las especies depredadoras juegan un papel importante en estos equilibrios.

Las sociedades humanas son sistemas complejos y muy cambiantes, lo que dificulta su equilibrio sostenido en el tiempo. Al igual que el ámbito salvaje, también cuenta con depredadores, cuya fortaleza radica en sacar provecho de la ignorancia e indiferencia de sus numerosos congéneres, para romper los frágiles equilibrios que se hayan alcanzado en beneficio propio y generar, así, equilibrios aparentes, simulados, mantenidos a fuerza del engaño y la represión.

Los equilibrios que resultan del balance civilizado entre las fuerzas que integran a las sociedades tienden a ser más duraderos, aunque no gozan de garantías perennes, ya que son blanco apetitoso para los ambiciosos depredadores, con los resultados conocidos. Lo peor del caso es que actualmente la sociedad humana no evoluciona más. Ya experimentó y agotó los diferentes esquemas de organización política y económica para descubrir que no existe una fórmula mágica. El problema, entonces, es la propia especie humana, que no gusta del orden, en detrimento de cualquier equilibrio posible.

Preocupada

Definitivamente buena parte de la humanidad vive en una total inconformidad e insatisfacción por simplemente existir, y no digamos de hacer.

A mi parecer, esto viene de que estas generaciones recientes, en su mayoría, no entienden ni aceptan el por qué y para qué están en este mundo, y mucho menos se reconocen, abanderándose hoy con la “filosofía” de “identificarse como”. Entendiendo que una cosa es identificarse con y otra identificarse como. La primera, conlleva la libertad de tener afinidad con diferentes cosas y conceptos sin ningún apasionamiento. La segunda es la esclavitud mental y la cerrazón, para seguir una línea fanática y sin salida.

Se culpa a todo por la propia existencia y se va por la vida clamándole justicia al mundo, al Universo, a la historia, la cual citan constantemente pareciendo atrapados en el pasado. Califican como opresor y discriminatorio todo lo que no les satisfaga.

¿Por qué lo hacen? Mi hipótesis es que la nueva generación de humanos no está convencida de estar en este mundo, se enoja porque se siente traída a la fuerza y al parecer nadie tuvo la amabilidad de avisarles, antes de venir aquí, que hay reglas, que el hecho de tener hoy tecnología con la que muchos ya nacieron, no les convierte en supremos amos de la humanidad, esbozando en todo momento tener la verdad absoluta, desdeñando con ignorancia lo que no sucumbe a sus deseos.

Muchos nos preguntamos en qué momento se nos permitió ser humanidad Montessori, situación que evidentemente desvirtuó y desapareció mucho de lo que llamamos valores humanos. Es sabido que este plano es denso y en su mayoría hostil, pero debemos de reconocer que estamos aquí y decidimos venir por algo. No somos víctimas de nuestra existencia, como se ha malentendido, desdeñando, muchos, hasta su propia identidad biológica.

Buscan frenéticamente en internet y redes información para pertenecer a grupos e identificarse como algo que no se es, desvirtuando el propósito de la existencia. No es normal, siendo humano, identificarse como un perro, como un gato, y de ahí para arriba, atentando a veces contra su propio cuerpo, y todavía exigiendo al entorno los trate como tales. Se ha normalizado lo más oscuro, y lo que asusta es hasta dónde va a llegar este desequilibrio.

Por nuestra parte nos seguiremos identificando por el amor y el respeto a la Creación y que Dios nos agarre confesados.

Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.

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