Un tal George Bernard Shaw decía la censura es el arma de los que no tienen argumentos.
La recién aprobada ley censura poblana y la persecución de periodistas en Campeche son ejemplo de todo lo que está absolutamente mal en materia de ciberseguridad.
En lugar de buscar proteger a los ciudadanos y amenazas reales como ciberataques, robo de datos o ciberacoso, estas persecuciones y este tipo de leyes convierten a las plataformas digitales en espacios de control estatal.
La ambigüedad de lo que hoy llaman ciberasedio podría habilitar el uso de herramientas de espionaje en tiempo real, intervención de comunicaciones, reporte de publicaciones y cuentas por considerarlas de la manera más ambigua posible ofensivas.
Esto no solamente inhibe la crítica y el cuestionamiento legítimo que tienen derecho a hacerle a sus gobiernos todos los ciudadanos, sino que es un ataque certero a la libertad de las personas.
Estamos hablando de que la puerta está abierta para que haya persecución de ciudadanos cuyas críticas sean incómodas al poder.
Y en un país en donde acaba de suceder una elección judicial y cerca del 80% de los ganadores están alineados concretamente con el partido que gobierna en estos Estados: MORENA, estamos hablando de que el poder judicial podría ser una extensión del poder político a través de la represión.
Seas del estado que seas apoyes al partido que sea. ¿Quién va a fiscalizar al poder si los medios independientes son perseguidos y silenciados? ¿Quién va a cuestionar a los gobiernos si el riesgo es ir a la cárcel? donde hay censura irremediablemente la libertad muere lentamente. Y estos son datos, no relatos.