Pues arrancó la pretemporada… y arrancó chueca. El jueves perdimos 2-0 contra Tijuana y el viernes ni se pudo jugar contra Mazatlán porque cayó un tormentón. Total, ni en la cancha ni en el cielo hubo señales alentadoras.
Hoy nos toca contra el Atlas, si Tláloc lo permite. Mientras tanto, el equipo sigue trabajando, pero la verdad es que en el primer partido se notó que falta todo: juego, ritmo, conexión… y sí, también jugadores. No hay que hacer drama por un amistoso, pero tampoco hay que cerrar los ojos: el torneo está a la vuelta y de los refuerzos, ni sus luces.
Eso sí, al menos ya hay algo alusivo a nuestros 75 años, nuevas camisetas de entrenamiento y ahí sí se rifaron. Una negra con el escudo del aniversario que se ve elegante, y otra blanca retro con el escudo noventero, ese de la época de los Vázquez Mellado. Un guiño a la historia que emociona.
Y mientras Gallos hace la lucha por ponerse en forma, afuera sigue el estira y afloja por la venta. Dicen que el plazo es hasta este lunes 30 para mandar la primera lana. Si no cae el depósito… se cae todo. Así de claro. Otra vez con el alma en pausa. El equipo está, el balón rueda (cuando se puede), pero seguimos igual que hace meses: esperando… ¡Dale Gallos!