Se dice que al inicio de la creación todo era armónico, pacífico y luminoso, el reflejo mismo del Creador. Pero en ese escenario glorioso no ocurría gran cosa, todo estaba dicho, previsto, calculado.
Como consecuencia, alguno de los hijos mayores comenzó a dar muestras de aburrimiento. A la creación le faltaba algo, más acción, nuevos y variados tipos de situaciones. Pero, ¿qué podría detonar la aparición y desarrollo de diferentes y excitantes escenarios para experimentar? Hace así su aparición la oscuridad, la división, a propuesta de este inquieto hijo, a lo que el Padre no atina a objetar, ya que sus creaciones también están invitadas a crear.
Cierta o no la alegoría, el Universo refleja esa dualidad desde su más básico nivel físico: orden vs. entropía. A nivel humano, en la Tierra, la dualidad se ha dado a lo largo de la historia, pero en los tiempos actuales, la intensificación de ambos polos es evidente, siendo el crecimiento de la oscuridad el más espectacular, produciendo un escandaloso desbalance.
Y muchos dirán: “pero somos más los buenos que los malos”. Así parece, sólo que, en una comunidad de cien personas, bastan tres o cuatro malvados para mantener en la zozobra al resto, ya que muestran mayores niveles de energía e intención que los buenos y pacíficos. Para complicar las cosas, la población no se compone sólo de buenos y malos. También están los tibios, que son los más numerosos. El autor y activista anti nazi Dietrich Bonhoeffer consideraba a esta masa acrítica más nociva que los malvados, ya que a estos se les puede confrontar y derrotar como tales, pero a los otros no se les puede confrontar en el terreno del sentido común y la lógica y son fácilmente arrastrados y embaucados por los controladores siniestros.
México atraviesa uno de los períodos más oscuros de su historia, gobernando por una casta de la más extrema bajeza y ya sin contrapesos internos, siendo el único a la vista el gobierno del vecino del Norte, no poca cosa, pero también envuelto en su propia oscuridad.
Quien haya sido el autor de la introducción de este elemento en la Creación, lo ha hecho de manera exitosa y, malas noticias, el retorno al balance se antoja poco probable en el futuro.
Qué “agusticidad”
El pasado 4 de julio llegué a los 55 años y verdaderamente caí en la cuenta de que cada vez disfruto más el ser políticamente incorrecta. Se puede ver como un acto de rebeldía, pero no, es una especie de comportamiento liberador, sanador y gratificante. Es negarse a callar, a ocultar verdaderas opiniones y sentimientos por miedo a ser juzgados o rechazados.
En mucho, es un acto de valentía, de autenticidad, expresado con experiencia y sagacidad. Es aplicar las palabras correctas en el momento preciso, sin importarnos qué tan incómodo resulte para otros. Es ser fieles a nosotros mismos, sin pretender ser alguien que no somos.
Ser políticamente incorrecta a los 55 años es también una forma de resistencia contra la cultura de la estupidez, de la injusticia, de la falta de conciencia y del sentido común. Es un rechazo a la idea de que debemos adaptarnos a las nuevas normas, usos y costumbres y expectativas de los demás, en lugar de ser auténticos y verdaderos.
Lo de ser políticamente incorrecta lo llevo desde muy temprana edad y lo he ejercitado con el tiempo. Es un comportamiento que ha sido para mí un llamado a la reflexión y a desafiar las normas. Esta actitud me es un recordatorio de que la edad no define mi capacidad para pensar, para opinar, para expresarme cómo y cuando quiero.
A esta edad me sigue gustando hacer locuras, me encanta que las cosas me sorprendan y me produzcan endorfinas, sin importarme el lugar y la ocasión.
No sé si hago bien o mal, mi finalidad de ser políticamente incorrecta no es ofender a nadie, es simplemente expresarme y poner límites a las cosas con las que no comulgo, lo que me lleva a sentir una verdadera “agusticidad”. Aunque estoy consiente que muchas veces al que puedo causarle una “angusticidad” cuando abro la boca es a Marido, que aquí entre nos, suele ser peor que yo, y créanme que hasta subtítulos le salen.
Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.