Logo Al Dialogo
23 de julio 2025

Los Blanchet/Caldo de Cultivo

Desde la antigüedad, el surgimiento de los gobiernos como entes encargados de la organización de la sociedad y de su protección contra la delincuencia y las amenazas externas, implicó la entrega del mando y la libre utilización de los recursos necesarios para tal función y, con ello, el control, ya sea de manera violenta o consensuada.

La cesión del control al grupo gobernante, que en sí mismo incluye la información sobre los gobernados, representa el poder en su máxima forma, platillo altamente codiciado por los ambiciosos.

Aldous Huxley y George Orwell en sus respectivas obras “Un Mundo Feliz” y “1984”, vaticinaban la concentración absoluta del poder en manos de gobiernos que ejercen completo control sobre todos los aspectos de la vida pública, poseyendo la información completa de todo ciudadano y manipulando el ideario colectivo para la normalización y vindicación de ese ‘orden’ público totalitario, pero que persigue el ‘bien común’.

El avance de la tecnología a partir del Siglo XX fue de la mano con las ansias controladoras. La implementación de los biométricos para todo trámite, las cámaras de vigilancia, el reconocimiento facial, la facturación en línea y, prácticamente la intromisión total en la vida cotidiana, -el registro de nuestras costumbres, movimientos, preferencias y recursos económicos-, han conformado el paraíso controlador del presagiado Big Brother.

Y con el pretexto del combate al crimen, las medidas se endurecen, pero no en beneficio de la seguridad pública, sino del control sobre los adversarios políticos y la población general, como evidencia su avance en nuestro país, con claros fines autoritarios.

El control, no nos confundamos, es una herramienta universal para alcanzar exitosamente un fin, que puede ser beneficioso para el colectivo o simplemente provechoso para el grupo en el poder, pero no podemos darnos por sorprendidos. Huxley y Wells lo advirtieron.

¿Augurio o propuesta llevada a la realidad? Qué más da.

No es mi favorito

Nunca fui fan del grupo Coldplay y creo que, hoy por hoy, no soy la única, ya que puedo apostar que Andy Byron y Kristin Cabot también dejaron de serlo. Este incidente, ocurrido la semana pasada durante el concierto de Coldplay en el Estadio Gillette de Boston, está más rasurado, contado y hasta “memeado” que el idilio tormentoso entre Trump y Musk, pero no me puedo quedar con las ganas de expresar mi incisiva, pero bien intencionada visión de lo que le ocurrió a este parecito de chavorucos calenturientos.

Cuando se viralizaron las imágenes de la kiss cam, no tenía ni la más remota idea de quienes eran, y repitiendo que Coldplay no es de mis hits, lo pasé por alto. Pero en cuanto la genial e hilarante creatividad de los “memeadores” se hizo presente, y para rematar se publicara que el vocalista de la banda, Chris Martin, comentó ante el público: “Oh, están teniendo una aventura… o son muy tímidos”, fue entonces que giré mi atención al particular.

¡Santa Virgen! Tan grandotes y tan ingenuos. ¿A quién se le ocurre llevar a la “second front” a un evento masivo donde la cámara y el reflector están a la orden del día, y siendo él CEO de la empresa Astronomer?

Andy, si ya decidiste tener una relación extramarital, tirada a la lujuria y la concupiscencia, tienes que mantenerla en lo oscurito. Llévala a un bar, siéntense en la mesa del fondo, disfrácense con pelucas y lentes oscuros o de plano lléguenle a un motel en las afueras de Boston (si el concierto hubiera sido en Querétaro, igual te recomendamos alguno sobre la Autopista 57 o Prolongación Constituyentes), pero no expones a la inocente Kristin a semejante problemón. ¿O lo habrán hecho adrede para que los vieran sus respectivos cónyuges y así facilitar su rompimiento?.

¿Qué no estas enterado de que en las empresas, los departamentos de recursos humanos donde Kristin se desempeña “profesionalmente”, son muy estrictos en la regla de que los empleados no pueden tener relaciones amorosas entre sí porque, si se descubren, son despedidos inmediatamente?

Andy y Kristi: no es mi intención echarle limón a la herida pero, ¿ya vieron hasta dónde los llevó su inmaduro comportamiento? En vez de echarse un Coldplay, se hubieran echado “Coldwater” pa´ bajarse el ‘Hotplay’.

Hoy los dos gozan de un desprestigio feo y de sus respectivos divorcios. Doña Kristi, casada con Andrew Cabot, director ejecutivo de Privateer Rum (por dinero no fue el cuerno), está cargando con un horrible desprestigio, pero el más perjudicado es Andy, ya que su esposa Megan Byron, al enterarse, se quitó el apellido de casada inmediatamente y estoy segura de que también le va a quitar una buena lana.

¿Ahora se entiende por qué Coldplay no es mi favorito?

Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.

Facebook: @LaKJetaTV

Instagram: la.blanchet

TikTok: @hblanchet

Logo Al Dialogo
CREAMOS Y DISTRIBUIMOS
CONTENIDO DE VALOR
DOMICILIO
Avenida Constituyentes 109, int.11, colonia Carretas.
C.P.76050. Santiago de Querétaro, Querétaro.
AD Comunicaciones S de RL de CV
REDES SOCIALES
Logo Al Dialogo
© 2024 AD Comunicaciones / Todos los derechos reservados