“Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad” le dijo el Tío Ben a SpiderMan en la película del 2002. Y traigo esta frase a colación porque la actualidad del mundo debe hacer entender a los creadores de contenido, figuras públicas y comunicadores que el alcance de lo que dicen a través de redes sociales llega sin filtro a todo mundo, y que no todo mundo tiene el criterio para decodificar la información que envían.
Si me lees habitualmente y estabas esperando que hablara de deportes, si lo voy a hacer, pero requería poner esa introducción para hablar de Javier Hernández Balcazar, magnífico futbolista mexicano que en últimos años ha compaginado su actividad deportiva con la de ser streamer y/o creador de contenido.
La semana pasada creó una gran polémica que provocó que tuviera que pedir disculpas, además de ser multado por la FMF. Adicional, su equipo y su marca deportiva patrocinadora emitieron comunicados desmarcándose de las ideas que expresó el jugador.
No juzgaré si las ideas de Chicharito son correctas o retrógradas. Pero es importante identificar el poder de las figuras públicas y las instituciones. Es cierto que ellos no pidieron tener esa responsabilidad, pero cargan con ella y este mundo requiere urgentemente que la usen de manera responsable.
Como sociedad nos urge hablar de valores, de equidad, de respeto, de paz y de prevención de adicciones. Y en los equipos de futbol y sus jugadores tenemos un gran escaparate. Hay que usar ese poder para el bien, no solo para vender boletos y uniformes.