Gallos volvió a ser Gallos: ese equipo que sufre, que parece muerto y en el último respiro revive para darnos una alegría, en esta ocasión un empate que sabe a gloria. Así ha sido siempre, es parte de nuestra historia.
Claro, no todo es alegría. Otra vez recibimos un gol tempranero por desatenciones que ya se volvieron costumbre. La defensa sigue siendo nuestra cruz: frágil, desordenada y hasta con un gol anulado en contra que evidenció la falta de solidez. Ojalá la llegada de Diego Reyes traiga ese liderazgo que tanto urge, porque si no, estamos destinados a padecer cada jornada.
La paciencia de la afición también se puso a prueba. Hubo gritos pidiendo la salida de Benjamín Mora, cansados de tantas derrotas. El empate, aunque sufrido, le dio oxígeno al técnico y al vestidor.
En la cancha, los referentes hablaron. Pablo Barrera volvió a ser el líder y con su gol encendió la remontada. Después apareció Rodrigo Bogarín, participativo y determinante con el segundo tanto, demostrando que no quiere estar en la banca. Y al final, Tití Rodríguez mostró carácter y sangre fría con una definición que selló la locura en el Corregidora.
Y lo de la transmisión de Caliente TV fue descarado: parecían la ex pareja dolida, porque se la pasaron hablando mal de Gallos todo el partido. Como si no pudieran superar, después de todo lo que nos exprimieron.
Ahora viene lo más importante: este viernes se juega el clásico contra San Luis en La Corregidora. Ese partido tampoco se puede perder. Estén pendientes, porque tendremos boletos para ese gran encuentro ¡Dale Gallos!