En los últimos años las redes sociales evidenciaron el surgimiento de una serie de psíquicos y futurólogos que vaticinaban, para los siguientes años -en particular del 2024 al 2027-, el calentamiento de la Tierra, pero no en el sentido climático, sino en lo referente a los acontecimientos humanos, en virtud de un esperado mayor influjo de luz, entendida esta como información, como exposición de la verdad.
Independientemente de los cuestionables y difícilmente verificables métodos y fuentes de tales vaticinios, no se equivocaron. La vertiginosa andanada de revelaciones sobre los contubernios, dispendios, complicidades y mecanismos de corrupción en los últimos sexenios -en especial los del obradorato-, en particular a raíz de la captura y entrega de criminales de alto nivel a los Estados Unidos, -muchas de las cuales se reserva para sí y que utiliza para continuar con sus acciones policiacas y hasta movilizaciones militares-, pareciera darles la razón.
Pero, ¿servirán estas revelaciones para corregir el rumbo y que la ciudadanía despierte y se movilice para sacudirse la putrefacción a la que está sometida?
No será tan sencillo. Demostrado está que la verdad no es el factor que mueve a los grandes colectivos, sino la percepción, que es el elemento que hábilmente manipulan sus opresores para alimentarles diariamente.
México optó por el camino de la degradación, del retroceso, no sólo su vigente clase política, -presuntamente coludida e impulsada por el crimen-, sino también su población, por su credulidad o por su necesidad de la dádiva monetaria que no le saca de la pobreza.
El desfile de la bajeza continuará y es gratuito, -como los conciertos en el zócalo capitalino-, pero siguen siendo pocos los capaces de decodificar su verdadera naturaleza.
Tláloc: ya güey
Este México, en el que las cosas no dejan de estar mal y donde no dejamos de ser noticia vergonzosa internacional todos los días, me ha llevado a preguntar a niveles más elevados el por qué de las cosas, ya que las respuestas humanas son las mismas y están encapsuladas en odios, oscuridad, revanchismo, corrupción, reclamos, mentiras y miedos.
Esta necesidad de respuestas se intensificó el viernes pasado, al ver que mi adorado Querétaro fue azotado por una inexplicable e incontrolable cantidad de lluvia, al parejo o peor que la CDMX y estados como Puebla, EdoMex y Morelos, por mencionar algunos. Así que agaché la cabeza y me atreví a preguntarle al Creador: Señor, ¿qué estamos pagando? ¿Por qué tanta violencia en el país y para rematar, tanta lluvia y más destrucción? La verdad no pensé obtener una respuesta como tal, pero algunas teorías llegaron a mi cabeza.
Por principio, me imagino que el Creador sí nos quiere y se preocupa por nosotros. Al vernos tan divididos, descarrilados y peleoneros, está poniendo en practica el remedio de “échenles agua para que se calmen”, para lo cual mandó llamar a Tláloc. El dios de la lluvia, obedeciendo órdenes, no ha dejado de aventarnos agua en cantidades industriales. Pero ¿por qué en este semidesierto queretano, que es el único estado destacado y bien portado? La respuesta es simple: la naturaleza no tiene favoritismos, no le interesa la política, no entiende de mal o bien, son solamente las reacciones de un planeta vivo que se manifiesta en sus latitudes de distintas maneras: sequías, inundaciones, incendios y temblores de acuerdo a su plan de vida planetaria.
Entendiendo esto, me atrevo a decir que los embates de la naturaleza sacan lo mejor y lo peor del ser humano y, hablando por Querétaro, puedo decir que las autoridades, comenzando por el gobernador Mauricio Kuri, los alcaldes Felifer, Chepe y Rodrigo, junto con sus respectivos gabinetes, salieron a las calles a rifársela ante las fuertes y amenazantes aguas que corrían (y siguen) sin piedad destrozando lo que encuentran a su paso. Desgracias humanas (las más lamentables) y económicas han ocurrido, pero Querétaro no ha dejado de ser solidario.
Para aquellos “izquierdosos” de manitas cruzadas, buenos para la crítica en TikTok y redes, pero malos para la pala, les recuerdo que su “tlatoani macuspano” eliminó el FONDEN y les puso el ejemplo de la NO AYUDA, ya que solía contemplar las desgracias desde su helicóptero (Tabasco, Acapulco y Veracruz) y desde sus mañaneras, mientras la gente clamaba por ayuda.
Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.