Uno de los personajes ilustres de nuestra ciudad es el doctor Agustín Ruiz Olloqui, personaje de finales del siglo XIX que, incluso, tiene una calle que lleva su nombre en su memoria en pleno centro de la ciudad de San Juan del Río.
El doctor Agustín Ruiz Olloqui nació en Huichapan, hoy población del estado de Hidalgo, el día 30 de enero de 1835, fueron sus padres el licenciado Joaquín Ruiz de Olloqui, que fue ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la señora Dolores Rangel. Comienza sus estudios secundarios hacia el año de 1848 en el antiguo colegio de San Ildefonso, posteriormente, en el colegio de San Juan de Letrán; para continuar sus estudios profesionales en la Escuela Nacional de Medicina sustentando su examen profesional en 1860.
Durante su carrera, perteneció al Cuerpo Médico Militar con grado de capitán y, en 1863, prestó gratuitamente sus servicios a la división al mando del general Porfirio Díaz cuando la tropa infectó de tifo. Estos servicios los prestaba sin remuneración alguna y en el marco de una epidemia en la que el contagio era inminente y cuando personal sanitario era muy escaso.
En 1867, el doctor Olloqui se encontraba en la ciudad de Querétaro cuando fue el sitio de la ciudad, lo que lo impulsó a hacerse cargo del hospital de la ciudad en medio del hambre, la miseria, las balas de los combatientes y de la fatiga constante.
Cuando el general Porfirio Díaz subió al poder, el doctor Olloqui fue, varias veces, diputado suplente y propietario en el Congreso de la Unión, así como senador de la República. En diversas ocasiones, fue prefecto político de San Juan del Río, puesto que ocupó hasta el día de su muerte.
Fue médico de la fábrica de Hércules en Querétaro, del Hospital Municipal de San Juan del Río y del ferrocarril central durante 23 años.
La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística lo nombró socio el día 7 de octubre de 1864 y, en recompensa a su comportamiento en el sitio de Querétaro, el emperador Maximiliano lo condecoró con la cruz de caballero de la orden de Guadalupe.
En 1872, fue nombrado socio de la Sociedad Mexicana de Historia Natural. En sus escritos, muchos inéditos, demostró su erudición y buen decir y sus notas de conocimiento.
Su vida social fue bien estimada y su moralidad intachable, ya que todos sus servicios fueron calificados de extraordinarios. El doctor Agustín Ruiz Olloqui fallece el día 9 de septiembre de 1904 en esta ciudad y sus restos fueron depositados en la entrada del actual templo parroquial de San Juan Bautista. Su casa es un ejemplo de arquitectura virreinal en el centro histórico y fue el lugar donde él vivió y otros personajes como monseñor Salvador Septién Uribe, que era familiar directo.