La victoria contra San Luis nos había devuelto la ilusión. Había esperanza, había sonrisas y había la sensación de que el torneo podía comenzar a cambiar. Por eso, llegamos a León con el corazón encendido, listos para un Clásico donde esperábamos otra cara. Pero el 3-0 en el Nou Camp nos bajó de golpe: no solo por el marcador, sino porque fue un reflejo de los problemas que se han venido arrastrando desde hace tiempo.
Y aun así, hay un detalle que no podemos pasar por alto: por primera vez en varias jornadas no nos hicieron gol antes de los 15 minutos. Puede sonar a consuelo pequeño, pero es una señal de que el equipo, al menos de arranque, supo mantener orden y concentración. Duele que el tanto de Beltrán llegara justo en el agregado del primer tiempo, pero al menos no empezamos remando contracorriente desde el minuto 5, como venía sucediendo.
En la segunda mitad, el doblete de Ismael Díaz terminó por liquidar cualquier intento de reacción. El gol anulado a Pablo Barrera al 70’ nos cortó la ilusión de meternos de vuelta al partido. Y con las expulsiones de Zapata y Hernández, ya no había margen. Fue una noche que se sintió eterna.
Hoy estamos en el lugar 17, con 4 puntos en 7 jornadas. No es el escenario que queremos, pero tampoco es el final. Esto apenas comienza. La presión regresa para Benjamín Mora, porque aunque contra San Luis se dio ese golpe de autoridad, el equipo no ha logrado sostenerlo en la regularidad que pide la afición. Y si algo sabemos en Querétaro es que la paciencia tiene límites: el respaldo se gana en la cancha.
Gallos Femenil también vive semanas duras: la derrota 2-0 en Toluca se suma a un torneo complicado. Aun así, ellas no bajan los brazos, y contra Atlas toca respaldarlas con todo.
Fecha FIFA, parón futbolero pero el próximo 14 de septiembre, La Corregidora nos espera contra Monterrey. Es momento de transformar la frustración en apoyo, de pintar de azul y negro las gradas y demostrar porque somos la mejor afición del país. ¡Dale Gallos!